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Tecnologías Apropiadas

DERIVADOS MINERALES.

Autor/a de la tecnología
Eco Agricultor
Institución que la publica
Eco Agricultor
Documento fuente
DERIVADOS MINERALES
Síntesis elaborada por
www.ecoagricultor.com
Código de ficha
500406

Descripción de la tecnología: DERIVADOS MINERALES
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– El silicato de sodio: El silicato de sosa es un producto líquido, rico en sílice (endurece la planta) y de reacción alcalina. Se puede utilizar a título preventivo, sobre todo en verano, contra las enfermedades criptogámicas en fruticultura y viticultura. A unas dosis del 0,5-2%.
– El polvo de roca: tienen unos contenidos elevados en oligoelementos; son de composición variable según su origen. En suelos calizos se utilizarán rocas ricas en sílice y pobres en calcio; en suelos ácidos se utilizarán rocas calizas. Además de utilizarse como nutrientes, por el endurecimiento que puede producir en la planta, también es eficaz contra insectos y criptogámicas (en pulverización).
– Las arcillas: que endurecen la planta, protegiéndola, como la cola de caballo. Por otro lado, al igual que los extractos de algas, pintando las raíces o el hoyo de plantación, sirven para proteger las raíces y ayudarlas a enraizar. Podemos obtenerlas de tierras ricas en arcilla (bentonita, caolín). Por su gran capacidad de retención del agua, se utilizan junto con algunos productos de tratamiento y como desecantes.
– El azufre y derivados: utilizado como control en hongos ectoparásitos (tipo oídios y moteado) y contra ácaros. En este último caso puede causar resurgencias, ya que afecta a las poblaciones de fitoseidos (depredadores de ácaros) y otros depredadores, como los antocóridos o los coccinélidos. También se puede usar para conservar más tiempo la fruta en los árboles (cítricos), con el riesgo de un ataque de ácaros posterior. Cuando la temperatura es inferior a 10ºC, su eficacia es casi nula. Aplicado a temperaturas mayores de 30ºC, el azufre puede provocar quemaduras. La utilización del azufre asociado a sustancias vegetales o animales ha dado buen resultado.
Para ciertas variedades de frutas se puede provocar el “rosseting” (manchas o quemaduras de la piel del fruto, que deprecian su valor comercial). Existen diversas formulaciones, como espolvoreo o mojable. Es incompatible con los aceites.

– El cobre y sus derivados: como las sales de sulfato de cobre, oxicloruro de cobre, oxiquinolato de cobre (oxinato), caldo bordelés (sulfato de cobre+cal) o borgoñón (sulfato de cobre+carbonato sódico), carbonato de cobre, etc. Se emplea contra hongos endoparásitos, del tipo botritis, mildiu, fitóftora, etc., que atacan los vasos y otras partes internas del vegetal.
El cobre se utiliza desde hace mucho tiempo para luchar contra las enfermedades criptogámicas de la viña. Ciertas escuelas de agricultura autorizan el cobre en débiles concentraciones, pero sin asociarlo a otros productos químicos. Se utiliza contra el mildiu y el moteado (sobre todo en tiempo frío y antes de la floración).
En concentraciones demasiado elevadas, el cobre provoca el “rosseting” en los frutos de pepita y puede inhibir el desarrollo de ciertos organismos del suelo, al acumularse como metal que es. Este es el motivo por el cual lo prohíbe la escuela biodinámica.

– Los poli sulfuros de calcio o bario: con un efecto cáustico sobre determinadas plagas de frutales y cultivos leñosos (cóccidos sobre todo). Se suele emplear en tratamiento invernal.

– Sulfato de hierro: empleado como fertilizante, también lo vemos aquí como repelente de babosas, caracoles y algunos animales del mismo estilo.

– Permanganato potásico: Se trata de una sal de potasio rica en manganeso. Tiene una acción estimulante sobre la vegetación a causa del oxígeno que contiene, y una acción inhibidora y desinfectante sobre el desarrollo de los hongos. El permanganato de potasio es igualmente eficaz en el tratamiento de semillas. La eficacia de este producto no ha sido todavía ensayada de forma sistemática. Ha sido prohibida en el actual reglamento europeo de agricultura ecológica.

– Jabón negro o de sosa: mezcla de aceites, grasas y sosa, utilizado contra pulgones, mosca blanca y otros insectos chupadores que excretan melaza, al igual que contra negrilla y otros hongos saprófitos de esa melaza. El efecto que tiene se debe a la limpieza que efectúa y a su poder corrosivo y que solubiliza determinadas sustancias orgánicas; una vez libre de la melaza protectora, el patógeno queda expuesto a las inclemencias que se encargan del resto.