FUNDESYRAM
Manejo de Cultivos

Defensa que producen las plantas atrayentes de insectos.

Autor/a de la tecnología
Francisco Gabriel Ortiz Cuara
Institución que la publica
METROCERT · México
Documento fuente
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Código de ficha
301009
Descripción de la tecnología:

Otro tipo de defensa conocido es la producción de feromonas (sustancias aromáticas) que al detectar la presencia de plagas o insectos que atacan a cierta planta, la planta envía al medio ambiente dichas feromonas, que como consecuencia atraen a insectos que comen dichas plagas, este mecanismo también es utilizado para atraer insectos polinizadores a las flores.

El control orgánico con plantas se ha utilizado desde mucho tiempo y su funcionamiento se basa en repeler insectos, gusanos y agentes vectores de enfermedades. Las plantas que se usan para estos fines son las hortalizas, las hierbas aromáticas, plantas medicinales y las mal llamadas malezas.
Las plantas repelentes son de aroma fuerte para mantener alejados los insectos de los cultivos; este tipo de plantas protegen los cultivos hasta 10 metros de distancia, algunas repelen un insecto específico y otras varias plagas.

Generalmente, las plantas repelentes se siembran bordeando los extremos de cada surco del cultivo o alrededor para ejercer una barrera protectora.
La borraja, la salvia, la mejorana, el tomillo, la ortiga, la achillea, el ajenjo, el ajo, la albahaca, la borraja, el botón de oro, la caléndula, el diente de león, la mejorana y la menta, entre otras, son las plantas aromáticas o medicinales que ejercen un influencia sobre plantas vecinas, para repeler la presencia de insectos y plagas.
La acelga, el ajo, el apio, el cilantro, la espinaca, la lechuga, el nabo, el perejil, el puerro, el rábano y la zanahoria son las hortalizas que cumplen la misma función repelente.
El potencial de productos naturales que pueden ser usados por sus propiedades biológicas particulares como herbicidas, plaguicidas, antibióticos, inhibidores o estimulantes de crecimiento es practicamente inagotable.
Con esto se demuestra que en la alelopatía puede estar la respuesta a uno de los mayores inconvenientes de la agricultura moderna: la excesiva cantidad de químicos que se utilizan en el control de plagas en los cultivos.