Daño por Nematodos en la planta de Pepino
- Autor/a de la tecnología
- Ing. Agr. Miguel Alonzo-Torres
- Institución que la publica
- PRONEC PROMOÇÃO ECONÓMICA DECAMPONESES ‐ SOFALA · Moçambique, Provincia de Sofala
- Documento fuente
- PRODUCCION DE HORTALIZAS TODO EL AÑO (Boletín 10) · 23-24 pág.
- Código de ficha
- 300422
Nematodos: (Meloidogyne spp., Pratylenchus spp)
Los nematodos son gusanitos microscópicos de unos 0.2 milímetros, que ocasionan daños prácticamente a todos los cultivos hortícolas. En el presente trabajo hablaremos de meloidogyne spp, por ser el nematodo que más daño ocasiona en la horticultura.
- Síntomas y daños: El nematodo meloidogyne produce los típicos nódulos en las raíces que le dan el nombre común de "rosario radicular o batatilla". Penetran en las raíces desde el suelo. Las hembras al ser fecundadas se llenan de huevos tomando un aspecto globoso dentro de las raíces. Esto unido a la hipertrofia que producen en los tejidos de las mismas, da lugar a la formación de los típicos "rosarios"

Los daños ocasionados por esta plaga producen la obstrucción de vasos e impiden la absorción por las raíces, lo cual ocasiona un menor desarrollo de la planta y la aparición de síntomas de marchitez en verde en las horas de más calor, clorosis y enanismo. Se transmiten con facilidad por el agua de riego, con el calzado, con implementos agrícolas y con cualquier medio de transporte de tierra. Además, los nematodos interaccionan con otros organismos patógenos de manera activa (como vectores de virus Olpidium brasicae) o de manera pasiva facilitando la entrada de bacterias y hongos por las heridas que han provocado.
- Control cultural: Utilización de variedades resistentes, utilización de plántulas sanas, rotación de cultivos utilizando plantas trampas como crotalaria spp
- Control biológico: Utilización de preparado a base del hongo Arthrobotrys irregularis
- Control físico: Solarización, que consiste en elevar la temperatura del suelo mediante la colocación de una lámina de plástico transparente sobre el suelo durante un mínimo de 30 días.