FUNDESYRAM
Manejo de Cultivos

Cultivo de cebolla.

Institución que la publica
Instituto de Restauración y Medio Ambiente · España
Documento fuente
Agricultura Ecológica Manual y Guía Didáctica · 155-156-157 pág.
Código de ficha
300945

Descripción de la tecnología.

La cebolla.
Es una planta de climas templados que prefiere suelos sueltos, sanos, profundos, ricos en materia orgánica, de consistencia media y no calcáreos.
En terrenos pedregosos, poco profundos, mal labrados y en los arenosos pobres, los bulbos no se desarrollan bien y adquieren un sabor fuerte.

Es muy sensible al exceso de humedad, pues los cambios bruscos pueden ocasionar el agrietamiento de los bulbos. El exceso de humedad al final del cultivo repercute negativamente en su conservación. La cebolla es medianamente sensible a la acidez, oscilando el pH óptimo entre 6-6,5.

La propagación se realiza por semillas. Generalmente se van a buscar variedades, que además de adecuarse bien a las condiciones de cultivo, presenten homogeneidad, buena conservación, sabor menos acre, precocidad, en ocasiones resistencia a enfermedades o al frío, eliminación de algunos defectos como la germinación precoz, etc.

La profundidad de la labor preparatoria varía según la naturaleza del terreno. En suelos compactos la profundidad es mayor que en los sueltos. Si el cultivo se realiza sobre caballones, éstos se disponen a una distancia de 40 cm.

La siembra de la cebolla puede hacerse de forma directa o en semillero para posterior trasplante. Normalmente se realiza a voleo. La época de siembra varía según la variedad y el ciclo de cultivo.

A los tres o cuatro meses se procede al trasplante. La plantación se puede realizar a mano o con trasplantadora. Seguidamente se dará un riego, repitiéndolo a los 8-10 días.

Para obtener bulbos grandes se necesitan tierras ricas en elementos nutritivos. No deben cultivarse las cebollas en tierras recién estercoladas, debiendo utilizarse las que se estercolaron el año anterior. Puede utilizarse en cambio una fertilización a base de compost maduro.

El primer riego se debe efectuar inmediatamente después de la plantación. Posteriormente los riegos serán indispensables a intervalos de 15-20 días.

La recolección se lleva a cabo cuando empiezan a secarse las hojas, señal de haber llegado al estado conveniente de madurez.
Se arrancan con la mano si el terreno es ligero, y con la azada u otro instrumento destinado a tal fin para el resto de los suelos. Posteriormente, se sacuden y se colocan sobre el terreno, donde se dejan 2-3 días con objeto de que las seque el sol, pero cuidando de removerlas una vez al día.

Plagas más importantes.
Escarabajo de la cebolla (Lylyoderys merdigera). Producen daños los escarabajos adultos, perforando las hojas. Las larvas recortan bandas paralelas a los nervios de las hojas.
Mosca de la cebolla (Hylemia antigua). Ataca a las flores y órganos verdes. El ápice de la hoja palidece y después muere. El ataque de las larvas lleva consigo la putrefacción de las partes afectadas de los bulbos, ya que facilita la penetración de patógenos, dañando el bulbo de forma irreversible. Provoca daños importantes en semillero y en el momento de trasplante.
Trips (Thrips tabaci). Las picaduras de las larvas y adultos terminan por amarillear y secar las hojas. La planta puede llegar a marchitarse si se produce un ataque intenso, sobre todo si éste tiene lugar en las primeras fases de desarrollo de las plantas.
Polilla de la cebolla (Acrolepia assectella). Causan daños al penetrar las orugas por el interior de las vainas de las hojas hasta el cogollo. Se para el desarrollo de las plantas, amarillean las hojas y puede terminar pudriéndose la planta, ya que puede dar lugar a infecciones secundarias causadas por hongos.

Nematodos (Dytolenchus dipsaci). Las plantas pueden ser atacadas en cualquier estado de desarrollo, aunque principalmente en tejidos jóvenes. Las plántulas detienen su crecimiento, se curvan y pierden color. Se producen algunas hinchazones y la epidermis puede llegar a rajarse. En bulbos algo más desarrollados el tejido se reblandece en las proximidades de la parte superior.

Enfermedades más importantes.
Mildiu (Peronospora destructor o schleideni). En las hojas nuevas aparecen unas manchas alargadas que se cubren de un fieltro violáceo. El tiempo cálidoy húmedo favorece el desarrollo de esta enfermedad, como consecuencia, los extremos superiores de las plantas mueren totalmente y los bulbos no pueden llegar a madurar.
Roya (Puccinia sp.). Origina manchas pardo-rojizas que después toman coloración violácea. Las hojas se secan prematuramente como consecuencia del ataque.
Carbón de la cebolla (Tuburcinia cepulae). Estrías gris-plateado, que llegan a ser negras; las plántulas afectadas mueren. La infección tiene lugar al germinar las semillas, debido a que el hongo persiste en el suelo.
Podredumbre blanca (Sclerotium cepivorum). Los ataques se sitúan en el momento en que brotan las plantas o bien al aproximarse la recolección. Las hojas llegan a presentar un color amarillo llegando a morir posteriormente.
Abigarrado de la cebolla. Enfermedad causada por virus. Las hojas toman un verdor más pálido, donde aparecen unas largas estrías amarillas y son atacadas por hongos. La planta se debilita por falta de turgencia y se pierde la madurez de las semillas.
Tizón (Urocystis cepulae). Enfermedad transmitida por el suelo. Los síntomas se manifiestan en forma de bandas de color plomo, llegando a reventar, descubriendo unas masas negras polvorientas de esporas. Estas esporas alcanzan el suelo, que queda contaminado e inútil para la siembra de cebollas durante un largo período de tiempo.
Punta blanca (Phytophtora porri). Los extremos de las hojas llegan a tener un aspecto blanco, como si estuvieran blanqueadas por las heladas. Las hojas basales infectadas se pudren y el desarrollo de la planta queda detenido.
Botritis (Botrytis squamosa). Manchas de color blanco-amarillo que se manifiestan por toda la hoja. Cuando el ataque es severo se produce necrosis foliar. Ocurre en condiciones de humedad.
Alternaria (Alternaria porri). Suelen aparecer, en un principio, como lesiones blanquecinas dela hoja que, casi de inmediato, se vuelven de color marrón. Cuando ocurre la esporulación, las lesiones adquieren una tonalidad púrpura.