Cuando ocurre un manejo integrado de plagas (MIP)
- Autor/a de la tecnología
- José Mª Egea Botánica Facultad de Biología Universidad de Murcia Campus de Espinardo 30100. Murcia; Julio C. Tello Producción Vegetal Escuela Técnica Superior Universidad de Almería La Cañada de San Urbano 04120. Almería; Miguel Ángel Altieri Dpto. de Control Biológico Universidad de Berkeley California.
- Institución que la publica
- Universidad de Murcia · España
- Documento fuente
- Agroecología, volumen 5, Año 2010 · 14 pág.
- Código de ficha
- 300607
Descripción de la Tecnología:
Descripción General:
En realidad, la aplicación de una estrategia de Manejo Integrado de Plagas (MIP) ocurre generalmente cuando un agroecosistema está experimentando un proceso de conversión de sistemas de monocultivos convencionales y una alta dependencia de insumos externos a sistemas diversificados de baja intensidad de manejo. Esta conversión es de carácter transicional y se compone de tres fases (Gliessman 1999):
1. Eliminación progresiva de insumos agroquímicos mediante la racionalización y mejoramiento de la eficiencia de los insumos externos a través de estrategias de manejo integrado de plagas, malezas, suelos, etc.
2. Sustitución de insumos sintéticos por otros alternativos u orgánicos
3. Rediseño de los agroecosistemas con una infraestructura diversificada y funcional que subsidia el funcionamiento del sistema sin necesidad de insumos externos sintéticos u orgánicos.
A lo largo de las tres fases se guía el manejo con el objetivo de asegurar los siguientes procesos (Altieri 1994):
- Aumento de la biodiversidad tanto sobre como debajo del suelo.
- Aumento de la producción de biomasa y el contenido de material orgánica del suelo.
- Disminución de los niveles de residuos de pesticidas y la pérdida de nutrientes y agua.
- Establecimiento de relaciones funcionales y complementarias entre los diversos componentes del agroecosistema.
- Optima planificación de secuencias y combinaciones de cultivos y animales, con el consiguiente aprovechamiento eficiente de recursos locales.
La mayoría de las prácticas que promueven los entusiastas de la agricultura sustentable caen en las fases 2 y 3. Aunque estas dos fases ofrecen ventajas desde el punto de vista económico al reducir el uso de insumos agroquímicos externos y porque tienen un menor impacto ambiental, estos manejos dejan intacta la estructura del monocultivo y no conducen a que los agricultores realicen un rediseño productivo de sus sistemas (Power 1987). En realidad, ambas fases contribuyen poco para que los agricultores evolucionen hacia sistemas alternativos autorregulados. En la mayoría de los casos el MIP se traduce en "manejo inteligente de pesticidas" ya que consiste en un uso más selectivo de pesticidas de acuerdo a umbrales económicos pre-establecidos pero que las plagas usualmente superan estos umbrales bajo condiciones de monocultivo.
Por otra parte la sustitución de insumos, sigue el mismo paradigma de la agricultura convencional en la que el objetivo es superar el factor limitante, aunque esta vez se realiza con insumos alternativos y no agroquímicos.
Este tipo de manejo ignora el hecho de que el factor limitante (una plaga, una deficiencia nutricional, etc.) no es más que un síntoma de que un proceso ecológico no funciona correctamente y que la adición de lo que falta hace poco por optimizar el proceso irregular. Es claro que la sustitución de insumos ha perdido su potencial agroecológico pues no va a la raíz del problema sino al síntoma (Altieri y Rosset 1996).
El rediseño predial por el contrario intenta transformar la estructura y función del agroecosistema al promover diseños diversificados que optimizan los procesos claves.
La promoción de la biodiversidad en agroecosistemas es la estrategia clave en el re-diseño predial ya que la investigación ha demostrado que (Power 1987):
- Una mayor diversidad en el sistema agrícola conlleva a una mayor diversidad de biota asociada
- La biodiversidad asegura una mejor polinización y una mayor regulación de plagas, enfermedades y malezas
- La biodiversidad mejora el reciclaje de nutrientes y energía