FUNDESYRAM
Insumos Orgánicos

Control biológico de plagas y enfermedades

Autor/a de la tecnología
Brechelt. A.
Institución que la publica
Fundación agricultura y Medio Ambiente · Santo Domingo, República Dominicana
Síntesis elaborada por
Raúl Ángel Gavidia, FUNDESYRAM
Código de ficha
200084

Como se explicó anteriormente, en los sistemas ecológicos intactos las plagas potenciales tienen sus enemigos naturales, que ayudan a mantener su población a un nivel aceptable.
En el caso de sistemas agro ecológicos y tratándose de insectos plagas no nativos del país, estos organismos pueden ser aprovechados para un sistema de protección vegetal estable.
Diferentes tipos de enemigos naturales
Patógenos
Entre los patógenos que atacan a los artrópodos se encuentran bacterias, hongos, virus y protozoarios. Los patógenos están siempre latentes en el ecosistema. Bajo condiciones favorables, se produce de forma espontánea un aumento de su población y se reducen las de los organismos dañinos. Por lo general estos aumentos de la población de un patógeno se producen sólo cuando la densidad de población de una plaga ha alcanzado un punto crítico y el cultivo ya ha sufrido daños.
Sin embargo, este tipo de proceso se puede acelerar por inoculación, dado que los patógenos en general pueden aplicarse en forma de productos fabricados de acuerdo a una fórmula.
Ya existen varios productos de este tipo en el mercado dominicano. Los más conocidos son:

  • Bacterias: Bacillus thuringiensis (contra larvas de lepidópteros).
  • Hongos: Beauveria bassiana (contra Hypothenemus hampei, Diaprepes abreviatus) , Metarhizium anisopliae (para el control de Hypothenemus hampei, Empoasca sp.) , Verticillum lecanii (contra Bemisia tabaci),
  • Virus: Poliedrosis nuclear o granulosis (que afectan larvas de lepidópteros).

Beauveria bassiana (contra Hypothenemus hampei

Beauveria Bastiana Verticillium lecanii

Parasitoides
Los parasitoides son insectos cuyo desarrollo tiene lugar en el cuerpo de un insecto huésped, causando la muerte de éste.
En general, los parasitoides atacan a una determinada especie, y su densidad de población depende directamente de la población de la especie huésped. Sin embargo, el desarrollo de los parasitoides tiene lugar con retraso con relación al del hospedero, de modo que un rápido aumento de la densidad de la población de organismos nocivos produce daños en los cultivos antes de que los parasitoides puedan inhibir su acción. El control biológico se puede realizar importando, adaptando y criando grandes cantidades de parasitoides de otras regiones y liberándolos en la zona, o fomentando a tiempo la densidad de las poblaciones de parasitoides existentes. Ambos métodos requieren una considerable capacidad para la conservación y la cría masiva de insectos.

Los parasitoides más conocidos son:
• Trichograma sp. (Para larvas y huevos de lepidópteros).
• Cephalonomia stephanoderis (contra la broca del café)
• Encarsia formosa (contra la mosca blanca

Depredadores
Los depredadores exterminan a los organismos dañinos cazándolos y devorándolos. No persiguen, en general, una especie determinada, y su movilidad hace que sean eficaces también contra poblaciones de baja densidad. Algunos depredadores se nutren, por épocas, de plantas y pueden ser destruidos por venenos de contacto o ingestión o por insecticidas sistémicos. Los depredadores más importantes son los chinches y ácaros de predadores, las vaquitas o mariquitas (coleópteros coccinélidos), los cárabos, arañas y Chrysopidae.

COCCINELLIDAE

CHRYSOPIDAE
HEMEROBIDAE

Forma de utilización
La utilización de grupos de organismos benéficos para el control de plagas abarca tres formas: introducción, conservación y fomento, y liberación periódica de organismos benéficos. En la introducción de un programa de control biológico hay que observar los siguientes pasos:
• Determinar la importancia económica del organismo dañino.
• Identificar correctamente el organismo dañino y comprobar si es importado o autóctono.
• Recolectar informaciones sobre el organismo dañino que se desea controlar.
• Identificar los enemigos naturales y determinar su efectividad.
• Analizar las condiciones para el establecimiento de un organismo benéfico.
• Identificar los factores que influyen sobre la densidad de las poblaciones.
• Calcular la relación costos-beneficios de las medidas de control biológico planeadas.

La forma más conocida de control biológico de una plaga es importar de su país de origen los enemigos naturales de dicho organismo y establecerlos en el lugar. Este método es exitoso a largo plazo solamente si el organismo se adapta a su nuevo entorno y se multiplica y se expande. La hipótesis en este caso es, que un insecto introducido se puede convertir muy fácil en una plaga por la falta de los enemigos naturales, los cuales en su país de origen le mantienen en un nivel económicamente aceptable.
Si no es posible la instalación definitiva de un enemigo natural o su densidad no es suficiente para un control eficiente, hay que realizar una liberación periódica.
En el caso de Bacillus thuringiensis, una bacteria que libera esporas, y de la cual existen muchas subespecies que controlan larvas de lepidópteros, dípteros y coleópteros, la eficacia se basa en los cristales tóxicos que forma durante la fase de esporulación y que están dentro de las esporas. Con esta bacteria ya se obtienen varios productos comerciales en el mercado, que se aplican como cualquier otro producto, por aspersión sobre las hojas del cultivo cuando la densidad de la plaga requiere un control.
Además de los productos a base de Bacillus thuringiensis, en la República Dominicana ya se están utilizando los siguientes organismos de manera regular en el control de plagas, entre otros:
• Beauveria bassiana contra la broca del café y Diaprepes sp. En cítricos.
• Verticillum lecanii contra mosca blanca.

Por lo general las condiciones y los cultivos de ciclo corto no permiten una instalación permanente del organismo benéfico, por lo que se necesitan aplicaciones periódicas cuando aparecen las plagas.