Conducta alimenticia y banco de proteínas para las cabras
- Autor/a de la tecnología
- Dr. Jorge Luis Álvarez Calvo
- Documento fuente
- Manual del Caprinocultor. · 30-31 pág.
- Código de ficha
- 400233
Descripción dela tecnologia:
Conducta de la alimentación
Las cabras caminan grandes distancias y consumen gran variedad de alimentos, lo cual ayuda a satisfacer sus necesidades nutricionales, sin establecer competencias con la alimentación humana y la del bovino. No todas las cabras aceptan de la misma manera un determinado alimento o los rechazados por otros animales. Distinguen los sabores amargo, dulce, salado y ácido y muestran mayor tolerancia para el amargo que los bovinos. Un aspecto importante es que le gusta la variación en su alimentación, no se desarrollan bien cuando se mantienen con un solo tipo de alimento y sus hábitos alimentarios en condiciones de pastoreo varían con la ecología y la estación del año.
El ramoneo es la forma de alimentación preferida por las cabras (hasta un 80% de la dieta). La movilidad de la mandíbula superior les permite ramonear diversas plantas para satisfacer sus requerimientos nutricionales de mantenimiento y para determinado nivel productivo en ambientes adversos.
Las cabras prefieren los pastos menos groseros, como por ejemplo, la guinea (Panicum maximum) o la Pangola (Digitaria decumbens), no así los pastos más ásperos como el pasto elefante (Pennisetum purpureum). Las cabras pueden consumir alrededor de 500 variedades de plantas. Entre los alimentos más palatables (pastos y forrajes) se encuentran: Estrella africana, Bermuda, Setaria, Hierba elefante, Guinea, Pangola, Pará, Señal, Piñón, Morera, Mar pacífico y Amapola. Consumen tubérculos y sus hojas, como la yuca, boniato, plátano y papas, y en muchos, casos desechos de cocina, acacia y amaranto.
Para aumentar el valor nutritivo de los pastos, se intercalan leguminosas, las que además de variar la dieta, fijan el nitrógeno atmosférico. Es una práctica bastante generalizada el establecimiento de bancos de proteínas para la alimentación de los rumiantes.
Bancos de proteínas
Las leguminosas tienen mayores contenidos de proteínas, calcio y fósforo, buen nivel de vitaminas A, del complejo B, C y D y mayor digestibilidad en comparación con las gramíneas. Ellas enriquecen el suelo con nitrógeno, mediante la fijación biológica de éste elemento presente en la atmósfera, que puede servir como fertilización natural a las gramíneas acompañantes.
Los bancos de proteínas son áreas compactas de leguminosas solas o asociadas con gramíneas, ubicadas cerca de la nave de sombra. La siembra de estas plantas (Leucaena, Morera, Piñon de pito, entre otras) se realiza en franjas. La época de siembra debe coincidir con las condiciones climáticas más favorables, el mejor crecimiento de las leguminosas y la menor presencia de malezas, plagas o enfermedades que pueden comprometer el crecimiento inicial de la planta.
El desarrollo de cercas vivas en los perímetros y divisiones interiores con postes vivos de Gliridicidia o Eritrina representan también buenas opciones como fuentes de alimentos y sombra.