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Tecnologías Apropiadas

Cómo puedo ayudar a mis semillas para que germinen.

Autor/a de la tecnología
Planeta huerto
Código de ficha
500634

Descripción de la tecnología: como combatir los hongos de nuestro huerto de forma ecológica.

Hacer que germine una semilla no es una tarea tan simple como parece. Si nos equivocamos en alguno de los requisitos que necesita o no tenemos en cuenta algunos factores importantes, nuestra planta no germinará.

Generalmente una semilla no puede germinar a menos de 15ºC o a más de 50ºC, pero cada especie tiene su propio intervalo: hay que estar muy atento porque esté factor es fundamental en el desarrollo del cultivo. Los invernaderos ayudan a conservar el calor en épocas de temperaturas bajas.

Si lo que queremos es proteger del calor, plantaremos en zonas donde no dé el sol todo el día o utilizaremos una malla sombreadora. También hay que tener en cuenta las necesidades de luz de cada especie, por supuesto.

Algunas semillas necesitan frío: mételas en el frigorífico con sustrato, como si las hubieses plantado en un semillero, y humedécelo de vez en cuando, durante un mes o dos. Este proceso se llama verbalización, y es útil si se ha pasado la época de siembra de algunos cultivos como las fresas.

La alternativa a esta opción es plantarlas en otoño, el momento en el que se siembran la mayor parte de las especies. Cada semilla tiene su época de siembra y hay que respetarlo para asegurarnos de que van a prosperar.

La clave es regar a diario para mantener la tierra húmeda, pero sin pasarse: el riego, ni en abundancia, ni muy escaso. Un truco muy rápido para controlarlo es introducir un dedo hasta la mitad en el sustrato. Si la punta está seca, hay que regar urgentemente; si está húmeda, lo estamos haciendo bien.

Un programador de riego siempre es un buen aliado para mantener una humedad constante: en este artículo te explicamos cómo escoger el que más se adapte a tus necesidades.

Sobre el suelo:
La labranza es el primer paso para conseguir un cultivo próspero: al remover la tierra se aflojan las capas superficiales, que retendrán mejor la humedad y permitirán la circulación de oxígeno de forma fluida. Dependiendo de la extensión del huerto, podremos hacerlo con moto azada o a mano, con herramientas de mango largo. En zonas áridas, cuanto más labremos la tierra, mejor se desarrollarán las plantas, ya que absorberán mejor el agua. Importante: se debe evitar labrar en lugares húmedos previamente a la época de lluvias, o la tierra se convertirá en barro y no se podrá cultivar adecuadamente.

Si tenemos un huerto urbano, lo más importante es elegir correctamente el tipo de sustrato. Aquí te explicamos todo lo que necesitas saber sobre los sustratos.

¿Y qué pasa si el suelo no tiene suficiente drenaje y no se airea? Lo más probable es que la semilla se pudra o que los hongos ataquen a la planta, puesto que son atraídos por la humedad. Para evitarlo, guía el agua hacia donde te interese: modela las pendientes, nivela el terreno o crea un canal para que no se acumule el agua.

Es esencial que las semillas se planten a la profundidad adecuada, para garantizar el correcto desarrollo del tallo y del sistema radicular.

También es importante que el pH oscile entre 5.5 y 7, dependiendo del suelo que requiera cada especie. Para calcularlo, puedes utilizar un medidor: si es muy ácido, añade cenizas de madera natural (como por ejemplo, las que sobran después de una barbacoa). Si es muy alcalino, añade materia orgánica, ¡o los posos del café! Existen muchos residuos de casa aprovechables en nuestro huerto.

Hay que tener en cuenta el tipo de suelo que necesita cada semilla:

Tierras francas:
Las tierras francas son ideales porque son sueltas, fértiles y retienen bien la humedad por la cantidad proporcionada de arcilla que tienen.

Tierras arcillosas:
Las tierras arcillosas están compuestas de partículas muy finas, tienen un drenaje más pobre, tardan en secarse y se endurecen. Por tanto, son más difíciles de trabajar.

Tierras arenosas:

Las tierras arenosas se trabajan mejor porque son más sueltas y se secan rápidamente, pero retienen mal la humedad y los nutrientes. Este problema lo solucionaremos añadiéndole al suelo mantillo o humus.