FUNDESYRAM
Sistemas Agroforestales

Como manejar árboles en sistemas agroforestales

Autor/a de la tecnología
J.Beer, M.Ibrahim, E.Somarriba, A.Barrance, R.Leakey
Institución que la publica
CATIE · Centroamericanos
Código de ficha
700020

Manejo:

Antes de la plantación de árboles, se debe prever los recursos necesarios (dinero y/o tiempo) para su mantenimiento. La mayoría de fracasos en reforestación ocurre porque el control de malezas durante los primeros dos años o no se hace, o se hace cuando conviene al productor y no cuando el árbol lo necesita. Se recomienda plantar un número de árboles consistente con los recursos disponibles para su mantenimiento adecuado. Una selección adecuada de las especies puede conllevar a una menor exigencia del mantenimiento, pero siempre pueden ocurrir, como en cualquier cultivo, eventos imprevisibles como ataques de plagas. El monitoreo regular por parte del productor es esencial para el éxito.
El establecimiento de los árboles es la fase más crítica de la plantación. Hay que proteger los árboles de animales y personas hasta que tienen 5 m de altura; por ejemplo, con rotación de potreros con terneros, evitar asocio con pastos muy agresivos como Brachiaria decumbens y tener mucho cuidado con la aplicación de herbicidas para limpiar los pastos o cultivos. En esta sección, resumimos algunas consideraciones de cómo adaptar la silvicultura de plantaciones puras a los sistemas agroforestales. Las consideraciones básicas para establecer árboles, como la preparación del terreno, marcación y ahoyado, fechas de plantación, rodajas, chapeas y deshijas no son tratadas aquí, dado que ya existe abundante literatura en español que cubre estos temas.

Propagación vegetativa. La propagación vegetativa de árboles, utilizando estacas pequeñas hasta grandes (< 2.5 m de largo), es una práctica tradicional muy común utilizada por los agricultores para establecer árboles de servicio; p. ej., sombra para café y cercas vivas. También se utiliza para establecer árboles forrajeros, árboles para leña, barreras vivas y cultivos en callejones. En la Caja 10 presentamos las condiciones para establecer una cerca viva.

Espaciamiento inicial. En los sistemas agroforestales, generalmente se plantan los árboles cerca de la densidad final deseada, a diferencia de plantaciones puras de maderables donde se establecen más árboles con la intención de hacer una selección fuerte de los mejores con los raleos. Por tanto, en los sistemas agroforestales se necesita lograr un alto porcentaje de supervivencia, un crecimiento inicial rápido y en el caso de los maderables, una buena forma del fuste para todos los árboles plantados. Otra forma utilizada para lograr estas metas ha sido plantar juntos 3 o 4 árboles y dejar sólo uno cuando tienen 5 m o menos. El espaciamiento inicial de los árboles depende fundamentalmente de los objetivos de la plantación, el hábito de crecimiento de la especie, la calidad del sitio y el manejo. Si se desea producir leña, los espaciamientos iniciales pueden ser menores de 2.5 m en plantaciones pequeñas; para plantaciones de madera de aserrío serán mayores, 3 m al menos al inicio, con raleos posteriores. En linderos, los espaciamientos iniciales para maderables deben ser de 3-5 m mientras que como sombra para perennes (p. ej., en café o cacao) deben ser > 8 m. Las cortinas rompevientos deben ser perpendiculares al viento predominante, espaciadas de 10-20 veces la altura máxima de los árboles.

Replantaciones. En algunos sistemas agroforestales, como árboles de sombra para cultivos perennes o cortinas rompevientos, el replantar es mucho más importante que en plantaciones puras pues es fundamental lograr una alta supervivencia. En cortinas, es especialmente importante lograr un 100% de posiciones plantadas durante el primer año, dado que espacios vacíos en la línea implicarán zonas de turbulencia, volcamiento y baja efectividad de la cortina. Las replantaciones deben hacerse uno o dos meses después de la plantación inicial (especialmente en zonas con estación seca marcada), ya que es difícil que se desarrollen árboles replantados en años posteriores debido a la fuerte competencia de los árboles vecinos (originales).

Cómo establecer una cerca usando estacas grandes

Material:

  • Obtener estacones de 5-15 cm de diámetro y de 2.0 a 2.5 m de largo.
  • Generalmente se cortan los estacones al final del periodo más seco del año.
  • Seleccionar estacones (rebrotes) de árboles adultos que no fueron podadas durante los últimos 12-24 meses.
  • Respetar las tradiciones locales respecto a la fase de la luna sobre cuándo se debe cortar y plantar estacones.
  • Cortar, preparar y transportar los estacones (p.ej. en un colchón de hojas) con mucho cuidado para evitar daños en la corteza.

Preparación:

  • Para promover acumulación de reservas en la base, almacenarlos en posición vertical, bajo sombra, por 1-2 semanas.
  • Antes de plantar, cortar en bisel la parte apical y cortar recto la parte donde habrá emisión de raíces


Plantación
:

  • Plantar al final de los meses más secos.
  • Plantar las estacas a distancia de 1 - 2 m.
  • En terrenos muy húmedos, pelar un anillo en la corteza, justo en la porción que quedará inmediatamente debajo del nivel de suelo (para promover el enraizamiento).
  • Enterrar los estacones a una profundidad de 20 a 40 cm.
  • Cubrir con tierra el hoyo donde se fija la estaca y compactar (con apisonador u otros medios).
  • Asegurar la estaca al alambrado con un mecate, para mantener la verticalidad hasta el enraizamiento definitivo.
  • Colocar el alambre 3-6 meses después de la plantación.

No hacer la primera poda de las cercas hasta después de un año de establecidas.

Podas. El objetivo principal de la poda en sistemas agroforestales es la reducción de la sombra sobre los cultivos. Los árboles maderables en sistemas agroforestales tienden a ramificar más que en las plantaciones en bloque, debido a los mayores espaciamientos que dan menor competencia lateral, y por tanto necesitan podas más frecuentes e intensivas (pero nunca más de 30% de la copa). La época para realizar las podas depende de las condiciones climáticas del sitio (p. ej., no podar en época seca en el caso de combinaciones con cultivos que necesitan protección del sol en verano) y los periodos de desarrollo de los árboles. Una poda prematura podría provocar mala forma (p. ej., Tabebuia rosea). Por tanto, se recomienda buscar recomendaciones técnicas antes de iniciar podas fuertes. Las podas de árboles maderables, especialmente en sistemas agroforestales, también podrían cumplir un papel importante en la mejora de la calidad de la madera, además de dar productos adicionales para el agricultor (p. ej., forraje, leña, postes). Es importante que las podas se realicen a nivel con la corteza del fuste pero sin dañarlo; si se dejan proyecciones de ramas (una práctica común entre los agricultores), éstas se convertirán en nudos muertos, los cuales reducirán la calidad de la madera y hasta son puntos de infección de enfermedades o para la entrada de comején. Las podas de los frutales también son muy importantes, pero el tipo de poda es diferente (ver sección siguiente «Manejo de frutales»). La necesidad de poda (intensidad, frecuencia) varía de especie a especie y también depende de la naturaleza del cultivo asociado; algunos maderables (p. ej., Cordia alliodora), tienen copas ralas y se "autopodan" (dejan caer sus ramas) y por lo tanto necesitan menos atención que otros (p. ej.; pinos). Muchas veces los agricultores cortan las ramas casi todo a lo largo del tallo del árbol. Aunque esta práctica favorece a los cultivos, puede retrasar bastante el crecimiento del árbol. Muchos agricultores dicen que la poda sirve además para "enderezar" el árbol; sin embargo, éste sólo es el caso cuando se elimina un lado de una bifurcación, para favorecer el desarrollo de un solo eje y la poda de otras ramas laterales no tiene ningún efecto sobre la rectitud del fuste.

Raleos. Los raleos permiten mantener las poblaciones arbóreas dentro de los límites aceptables para la producción de los cultivos asociados. Son, además, una oportunidad para sacar algunos productos arbóreos; decidir sobre la ubicación de los árboles que quedan para limitar la sombra sobre los cultivos (p. ej., dejando más árboles en los linderos que en medio de las parcelas agrícolas); facilitar el manejo de los animales (p. ej., concentrando los árboles cerca del portón de un potrero, para que los animales se junten allí bajo la sombra y se les acorrale fácilmente). Además de la densidad y la ubicación, en el raleo se toma en cuenta la forma y sanidad de los árboles, eliminando los enfermos, torcidos o bifurcados.


No se debe podar más del 30% de la copa en un momento dado, pues es perjudicial para el árbol.

En casi todas las fincas tropicales, existe un número de especies frutales (mango, banano, aguacate, cítricos, papaya, guayaba, etc). Los árboles frutales se pueden utilizar para casi cualquiera de los objetivos de incluir árboles (Caja 2) dentro de los sistemas agroforestales, dependiendo de las necesidades del agricultor, la naturaleza de la especie frutal y los otros componentes del sistema. Los frutales se encuentran como árboles aislados dentro de cultivos anuales o pasturas (p. ej., Byrsonima crassifolia), o ubicados en los linderos del campo (ver sección «Árboles en líneas »); pueden intercalarse como setos vivos o árboles individuales y pueden utilizarse como cercas vivas (Spondias mombin). Podemos encontrarlos en huertos caseros o como árboles de servicio en cultivos perennes (Pouteria sapota, Annona muricata, Anacardium excelsum). Estas frutas son importantes para el consumo doméstico, y también se venden donde quiera que haya un mercado. Sin embargo, sólo en pocos casos hay una demanda comercial de los jugos de fruta (p. ej., Psidium friedrichstalianum, Psidium guajava, Annona muricata), o los frutos (p. ej., Byrsonima crassifolia). A menos que exista una oportunidad comercial (normalmente privilegio de adinerados dueños de plantaciones grandes) el típico exceso de la oferta sobre la demanda local y la estacionalidad que sobresatura el mercado, no son de gran incentivo para que los agricultores manejen intensivamente estas especies. Por consiguiente, es inusual ver árboles frutales manejados y aún menos huertos frutales manejados. No obstante, conforme se reduce el tamaño de la finca es más probable que llegue el momento en que el manejo intensivo de algunos pocos frutales pueda ser atractivo para los agricultores.
El desarrollo del fruto es un proceso competitivo entre flores polinizadas. Optimizando el uso de la luz, agua y nutrientes durante la formación y desarrollo de la fruta aumentamos la cantidad y calidad de la fruta producida. Por tanto, los tratamientos para mejorar la captación de luz y proveer agua y fertilizantes, maximizarán el número de frutas que alcanzan la madurez. El aborto de brotes de flores y frutas ocurre en aquellos brotes que no obtienen suficientes recursos.

Podas. El manejo de árboles frutales a través de la poda y control de su forma es bien conocido y podría aplicarse fácilmente a la agroforestería en los trópicos. Sin embargo, estas técnicas raramente se emplean para promover la fructificación en árboles tropicales, con la excepción del café y el cacao. Hay cinco razones por las que es importante podar y formar árboles frutales en sistemas agroforestales:
➭ reducir la competencia por nutrientes, agua y luz con cultivos intercalados;
➭ reducir la competencia entre ramas por los recursos del árbol;

  • promover la floración y fructificación regular;
  • eliminar ramas y retoños viejos, enfermos o dañados;
  • mantener una copa baja que facilite el control de enfermedades y la cosecha.

La poda también se hace para estimular nuevo crecimiento vigoroso, con descopas (mochas) y desramados de árboles como ejemplos extremos. Los árboles frutales tropicales no deciduos, como el mango, aguacate y cítricos, raramente requieren "poda de renovación" de este tipo.

Formación. Los retoños formados horizontalmente (p. ej., a lo largo de los alambres o planos contra una pared) tienen cuatro propósitos principales:

  • promueven la floración y la ramificación secundaria. Muchos de los retoños llegarán a ser "retoños cortos", o sea retoños no vigorosos con entrenudos muy cortos y es más probable que estos produzcan flores;
  • controlan la forma de la copa del árbol;
  •  permiten exponer los retoños a la luz, para optimizar la fotosíntesis; y
  • permiten el fácil acceso a las ramas con frutos.

La formación de árboles frutales a lo largo de alambres aumenta la densidad de árboles frutales en un sistema agroforestal, sin aumentar a su vez la competencia entre árboles y cultivos. Los alambres pueden orientarse en una dirección particular relativa al sol, de manera que los frutales reciban la mayor luz posible en ciertos momentos de día y permitan que en otros momentos del día la luz llegue a los cultivos intercalados.

Injertos. Se injertan árboles frutales para propagar variedades deseables, reducir problemas de enfermedades (p.e. patrones resistentes) y adelantar la fructificación. También los brotes pueden ser injertados en patrones diminutivos para promover la maduración y reducir el tamaño de árboles productivos.

El estímulo de la floración. Se usa para hacer que el frutal produzca cuando es muy joven, o cuando las condiciones ambientales o la época no son apropiadas para la floración natural. Para estimular la floración, el método más confiable y práctico para un amplio rango de especies (p. ej. mango, lichi) es el anillado de ramas eliminando la corteza. Esta técnica es, sin embargo, bastante drástica y tiene que implementarse apropiadamente o el resultado puede ser la muerte del árbol. Además, es un tratamiento que no puede usarse regularmente todos los años sin causar daño al árbol. Para inducir la floración a través del anillado de la corteza, se remueve completamente un pedazo de 1-2 cm de ancho de la corteza alrededor de toda la rama antes del periodo de inducción de la floración. El sitio de anillado en el tallo principal o rama es crítico y tiene que ser justamente encima de otro retoño viviente, pues sino los tejidos por debajo del área de la corteza cortada morirán (matando al retoño), al no poderse alimentar de otro retoño viviente.