FUNDESYRAM
Insumos Orgánicos

¿Cómo los agricultores vienen encontrando diferentes formas creativas para maximizar y remplazar algunos ingredientes en la preparación del abono orgánico fermentado tipo bocashi?

Autor/a de la tecnología
Jairo Restrepo Rivera
Código de ficha
200483

La gallinaza o el estiércol de gallina
Este componente es de vital importancia para la elaboración del abono orgánico fermentado, principalmente por el aporte de nitrógeno y otros elementos minerales nutritivos para los cultivos. Los campesinos la han sustituido con mucha frecuencia por el estiércol del ganado vacuno, el cual recogen directamente en los establos donde los animales están en estado de ceba o semi-confinados o en lo mínimo donde éstos se encuentran reunidos para pasar la noche. Para maximizar la recolección del estiércol, tratar de conservar su calidad y perder la mínima cantidad de sus nutrientes, se está recomendando forrar permanentemente el piso de las instalaciones donde los animales permanecen confinados con materiales de origen vegetal, preferiblemente bien secos, con la finalidad de absorber el máximo de humedad proveniente de la orina y del propio estiércol de los animales. Los materiales más recomendados para cubrir el piso de los establos son: rastrojos de poscosecha bien picados, como son: pajas y tusa u olotes de maíz, cascarilla de arroz, paja de trigo, bagazo de caña, cascarilla de café y en un último caso aserrín de madera. A lo largo de algunas semanas, se puede decir que los agricultores ya disponen de una buena mezcla de materiales preelaborados, como resultado del pisoteo de los restos vegetales con el estiércol de los animales y la humedad de la orina, la cual se encuentra lista para ser utilizada en la elaboración del abono orgánico fermentado tipo bocashi de buena calidad.

Considerando un espacio aproximado de diez metros cuadrados (10 m2) de área disponible por animal bovino en ceba en un establo, se recomienda cubrir el piso con 8 a 10 kilogramos de pajas por día por animal, cantidad que es la ideal para maximizar la recolección del estiércol y la orina. Una práctica muy saludable, es, la de colocar junto con la cobertura del piso de los establos, harina de rocas (basaltos, granitos, serpentinitos, xistos, carbonatitos, marmolinas carbonatos, zeolitas, silicatos o hasta ceniza, etc.) o roca fosfórica (apatitas) a una razón de medio kilo por metro cuadrado de área disponible por animal.

Por otro lado, no hay que olvidar que un buen establo, protegido de las lluvias y del sol y con una buena cobertura de su piso con pajas, fuera de ser un área confortable para los animales, es casi un requisito indispensable para obtener como resultado final un abono de buena calidad, que arrojará excelentes resultados a corto, medio y largo plazos a través de las cosechas.