FUNDESYRAM
Sistemas Agroforestales

Como identificar un buen árbol forestal y frutal

Autor/a de la tecnología
A.Barrance, J. Beer, D.H. Boshier, J. Chamberlain, J. Cordero, G. Detlefsen, B. Finegan, G. Galloway, M. Gómez, J. Gordon, M. Hands, J. Hellin, C. Hughes, M. Ibrahim, R. Leakey, F. Mesén, M. Montero, C. Rivas, E. Somarriba, J. Stewart.
Institución que la publica
CATIE · Centroamericanos
Documento fuente
Establecimiento y manejo de árboles en sistemas agroforestales; (Arboles de Centroamérica un Manual para el Extensionista) · 291-292-293-294 pág.
Código de ficha
700039

Aunque lo que el forestal tradicionalmente ha calificado como un buen árbol (p.ej. fuste recto, no bifurcado, limpio de ramas, ramas delgadas) podría llenar las expectativas de un agricultor quien planta un bosquete para producir madera, probablemente no será lo ideal para quien busca leña o forraje, donde la capacidad de rebrote y producción de biomasa, entre otras, pueden ser más importantes. Las características de un buen árbol dependerán de los propósitos finales de los árboles que se van a plantar, y de los productos que se pretende obtener. Debemos recordar que lo más importante es escoger la especie apropiada para los propósitos finales y sistema de manejo. Como ejemplo extremo, por más que se escojan los árboles más rectos de Calliandra calothyrsus jamás va a producir un árbol maderable, ni tampoco Cedrela odorata dará forraje.

Es importante recordar que hay características deseables que son casi imposibles de detectar en un árbol vivo (p.ej. madera más dura o más resistente a las termitas) y no es posible considerarlas cuando se están buscando árboles semilleros.

Características de árboles ideales según el propósito de su uso o producto

 
Para árboles maderables en plantaciones se buscan características que permitan un alto rendimiento de madera de calidad al aserrarla, evitando torceduras y nudos. Por lo tanto, se recomienda recolectar y usar semilla proveniente de árboles dominantes, sanos, gruesos, de tronco recto y cilíndrico, y ramas delgadas.

Para árboles maderables con cultivos perennes: la sombra de los maderables maduros no puede ser manipulada de la misma forma que los árboles "de servicio", puesto que la descopa no es una opción. En estos casos hay que encontrar la manera de minimizar los efectos de la competencia, al mismo tiempo que maximizar la producción de madera de los árboles creciendo a tales densidades. En estas situaciones de baja densidad de árboles, características tales como forma de fuste, grado de conicidad y características de la copa se vuelven prioritarios, al no existir las opciones silviculturales de raleo selectivo, ni de mejoramiento de estas características mediante la competencia con árboles vecinos. Por lo tanto, para árboles semilleros se debe buscar árboles rectos, de alto volumen y de copas pequeñas y abiertas, que ofrezcan mínima competencia por luz. Se debe evitar la recolección de árboles volcados o con fustes quebrados o bifurcados, pues la resistencia al viento y a la quebradura del fuste es más importante para árboles que crecen a densidades amplias en sistemas agroforestales.

Para leña son preferibles árboles de rápido crecimiento, sanos, con una abundante producción de ramas y con capacidad de rebrote.

Para forraje es parecido a lo ideal para leña, pues se buscan muchas ramas y un follaje denso. Se habla de uno o varios fustes, dependiendo de los otros usos de la especie. Se necesita crecimiento rápido y exuberante después de podar y menos tiempo sin hoja, si es una especie decidua. Si la especie produce vainas comestibles, se buscan las más grandes y carnosas. Sin embargo en América Central el forraje, por lo general, es un producto adicional de un árbol que se usa para varios otros productos.

Para árboles frutales se prefiere vigor, alta producción y calidad del fruto, temprana edad de la primera fructificación, y que esté libre de enfermedades y plagas (ver sección Domesticación y selección en árboles frutales para más detalles). Un producto adicional es la leña que producen estos árboles, o la madera cuando el árbol ya está demasiado viejo para fructificar. Para frutales que también se usan para madera, la rectitud del fuste puede ser importante. Por ejemplo, en el caso de Cordia dodecandra, que además de su madera se valora por su fruto comestible, se puede recolectar semilla de los árboles rectos que muestren buena producción de frutos.

Para ciertos propósitos, aunque es posible describir qué características se buscan en una especie, es mucho más difícil identificar un buen árbol entre otros de la misma especie, porque no se sabe cómo los factores del manejo (p.ej. podas, mochas) han afectado al árbol. Por ejemplo, para árboles de servicio en cultivos perennes, lo que se busca son especies con ramas y tallos no quebradizos, tolerancia a podas fuertes y frecuentes, alta producción de biomasa (hojarasca y residuos de podas), capacidad para extraer nutrientes no accesibles al cultivo, fijación de nitrógeno, resistencia a enfermedades e insectos que podrían provocar una defoliación súbita, ausencia de efectos alelopáticos, que no sirva de hospedero alternativo para plagas de los cultivos asociados, y que los tallos y las ramas estén libres de espinas para facilitar el manejo. Sin embargo, para la mayoría de estas características es muy difícil distinguir las diferencias entre un árbol y otro de la misma especie.