Cocina económica de barro
- Autor/a de la tecnología
- Guillermo Ángel López
- Institución que la publica
- SAGPyA · Argentina
- Documento fuente
- Cocina económica de barro · 1 pág.
- Síntesis elaborada por
- Raúl Ángel Gavidia, FUNDESYRAM
- Código de ficha
- 500043
Consiste en un tanque metálico, montado dentro de una estructura de ladrillo y barro, que deja una cámara de aire a su alrededor. Es una alternativa al clásico horno de barro. Permite hacer horneadas continuas de todo tipo de alimentos, con un gran ahorro de combustible.
Esta cocina, de alto rendimiento y bajo consumo, soluciona el problema de los altos costos de producción que presenta la elaboración de alimentos y subproductos.
Está construida en barro o en barro y ladrillos. Su tamaño varía de acuerdo a cada necesidad y según el tamaño de las ollas que se ponen a cocinar. Consta de dos o más hornallas que reciben el calor de una sola cámara de combustión. El humo está correctamente dirigido por un tiraje y posee tomas de aires adicionales para mejorar la combustión. Se adapta a cualquier espacio disponible y su forma puede variar de rectangular a cuadrada u ovalada. La parte superior puede ser plana o escalonada, y sigue siempre la dirección del calor. Lleva parrilla de hierro y posaollas del mismo material, chimenea de chapa o barro cocido y regulador de tiraje incorporado. El acabado final puede incluir cemento, barro-cemento, ladrillo molido, cerámicos, etc.
Para operarla se enciende leña o carbón en la cámara de combustión; la olla más grande generalmente se ubica en primer lugar, donde el contacto con el fuego es directo. Siempre deben estar todas las ollas ubicadas en las hornallas o colocar tapas en las que no van a ser usadas. Se abre el regulador de tiraje hasta que se formó brasa suficiente, y luego de un tiempo de carga de combustible se cierra dicho regulador y se puede seguir cocinando o calentando agua sin necesidad de agregar más leña o carbón, porque ha almacenado mucho calor en las paredes. Cuando los usuarios elaboran dulces o arropes, colocan el material en las últimas ollas, donde pueden controlar mejor la cocción del producto. Familias que usan estas cocinas comentan que luego de un tiempo de uso dejan las ollas con agua y al otro día pueden tener agua caliente apenas se levantan, la que usan para lavar o tomar mates.
Contexto de uso
Estas cocinas son utilizadas por pequeños productores de varios departamentos de la provincia de Santiago del Estero. Se estiman en más de veinte las familias que actualmente la utilizan; algunas que tienen emprendimientos de fabricación de dulces y arropes la consideran una herramienta ideal para esta actividad.
La mayoría de los usuarios son beneficiarios del Programa Social Agropecuario. Se trata de pequeños productores minifundistas, de escasos recursos, instalados en zonas agroecológicas desfavorables, con precariedad en la tenencia de la tierra, mucha mano de obra disponible en épocas estacionadas y bajo nivel educativo. La mayoría son productores cabriteros. Viven en zonas de suelos salitrosos, de escasa o nula vegetación en algunos casos, con bajas precipitaciones. Con excepción de la localidad de El Rosado, donde todavía existe mucho monte nativo en buen estado, el resto presenta suelos degradados y alto impacto negativo del hombre sobre el monte.
Desempeño
En la práctica se destacan aspectos positivos como: ahorro de leña, comodidad para cocinar, uso de dos o más hornallas con el mismo fuego - lo que permite preparar más de una comida a la vez– y conservación del calor; además, disminuye el peligro de quemadura para los niños y evita que el humo afecte a la visión y a los pulmones y deje malos olores en la ropa.
Antes de usar esta práctica se cocinaba en la forma tradicional, con fogones abiertos y sin estructuras de apoyo. En algunos casos las dos formas todavía coexisten.
Las desventajas que se pudieron observar hasta ahora son dos: una con respecto a la costumbre de la gente de seguir con el fogón tradicional, donde se considera que siempre debe haber un tizón prendido; la otra es técnica y se refiere a que cada hornalla es para una olla en particular. No tiene adaptadores para distintas medidas de ollas.
Resultados esperados
Con el uso de esta práctica tecnológica se espera un ahorro de combustible, el uso de mano de obra local y una mejor calidad de los productos elaborados a partir del uso de esta cocina. Puede mejorar directamente el ingreso de los productores al bajar los costos de producción de algún emprendimiento que implique su uso, como así también la posibilidad de trabajo en la construcción de estas cocinas para otras personas o instituciones interesadas, una vez que el beneficiario adquiera la capacitación correspondiente. Una cocina terminada puede cobrarse entre 200 y 350 pesos de mano de obra, según la zona.
No produce ningún efecto adverso sobre el ambiente, y todos los componentes se pueden volver a utilizar. Tampoco produce efecto negativo social alguno. Tiene un efecto altamente positivo sobre el ambiente ya que ahorra leña y no necesita troncos gruesos para cocinar. Representa una mejora en la calidad de vida ya que permite mejor comodidad de la gente al cocinar, evita enfermedades de la visión y pulmonares, representa una ventaja al evitar tener que salir varias veces en busca de leña, y aumenta la autoestima del usuario ya que se muestra la tecnología como un capital adicional de la casa.
Adaptación
La tecnología es lo suficientemente flexible como para ser usada en distintas situaciones sociales, económicas, geográficas y productivas. La única limitante que presenta está relacionada a lo cultural, cuando ya existen diversas formas de llevar adelante las tareas.
Institución
El técnico Guillermo Ángel López se acercó a la institución (PSA) y fomentó la inserción de esta tecnología dentro del plan de asistencia técnica y capacitaciones correspondientes. La tecnología se difunde a través de capacitaciones y mediante asistencias técnicas específicas a cargo de dicho técnico.
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