FUNDESYRAM
Manejo de Suelo y Agua

Cero labranza

Autor/a de la tecnología
Bustamante, B.
Institución que la publica
PASOLAC · Honduras
Síntesis elaborada por
Raúl Ángel Gavidia, FUNDESYRAM
Código de ficha
100012

Es la siembra de plantío directo, sin roturar el suelo, es decir sin arar el terreno. Esta tecnología consiste en la siembra directa a chuzo de cultivo de granos básicos: maíz, frijol, sorgo, soya y otros. (Chuzo: Instrumento manual construido con punta de metal acoplada a una vara de madera que sirve como soporte para hacer el agujero). Cuando se inicia el ciclo de siembra los productores pican los rastrojos de la cosecha anterior y los distribuyen uniformemente sobre el terreno, luego siembran el cultivo (maíz, frijol o maicillo), haciendo un agujero con el chuzo únicamente en el sitio donde van a ser ubicadas las semillas, de tal manera que permita la entrada de luz, aire y humedad para el normal desarrollo de las plantas, utilizando distanciamientos entre posturas y surcos apropiados, luego las malezas que emergen en el terreno son controladas generalmente con un herbicida de contacto (algunos productores las controlan en el mismo momento que pican los rastrojos con herbicidas o en forma manual). Como la cero labranza es un tipo de siembra que se hace directamente en el suelo sin labranza previa, también se le conoce como siembra directa. Se debe combinar en laderas con otras tecnologías: siembra al contorno, no-quema y manejo de rastrojos como cobertura. De esta manera, se disminuye el efecto directo de las gotas de lluvia y de la escorrentía sobre el suelo, por consiguiente, reduce la erosión y mejora la infiltración. Además protege la estructura y la macro fauna del suelo. Especialmente, la siembra directa reduce mano de obra y aumenta la disponibilidad de humedad para los cultivos. La tecnología se puede utilizar en terrenos de todas las altitudes. La labranza cero o siembra directa da más flexibilidad a la época de siembra. En zonas secas se puede sembrar con las primeras lluvias, en zonas húmedas se puede sembrar al establecerse el invierno. La tecnología es apropiada para las siguientes condiciones ecológicas de la finca o parcela: Se puede utilizar en todo tipo de suelo, siempre y cuando el suelo no esté compactado. En suelos muy compactados es mejor hacer por un año una labranza o sembrar cultivos de cobertura con raíces fuertes y pivotantes, que mejoran la estructura del suelo. La siembra con chuzo es difícil en suelos muy arcillosos en estado seco, por lo que se esperan las primeras lluvias para la siembra directa. Se utiliza en suelos profundos y superficiales. En suelos con mala infiltración, es mejor hacer una labranza y utilizar prácticas que mejoren la infiltración antes de utilizar la labranza cero. Si no se mejora la capacidad de infiltración, sobre todo en zonas de alta precipitación, la semilla es arrastrada por la escorrentía del agua. En suelos mal drenados se puede agravar el problema, provocando la pudrición de las semillas. La labranza cero facilita el trabajo en suelos pedregosos. La labranza cero reduce la susceptibilidad del suelo a la erosión, pero el efecto sobre el escurrimiento y la conservación de agua es mínima cuando el suelo está desnudo y no tiene cobertura con rastrojos. En pendientes moderadas y fuertes hay que combinarla con otras tecnologías para la conservación de agua y del suelo. Combina bien con el manejo de rastrojos. No depende de la fertilidad del suelo. En suelos degradados se debe combinar con tecnologías que mejoren la fertilidad. En suelos con deficiencias de Nitrógeno (N), se observa a veces la inmovilización del mismo en el suelo, causando una escasez de N en los primeros 15-20 días de crecimiento del cultivo. Este efecto se observa sobre todo cuando la cobertura es de rastrojos de cereales. Esto ocurre los primeros ciclos agrícolas cuando no hay cobertura en el suelo, una vez los suelos tienen residuos en la superficie, puede realizarse la labraza cero en todo tipo de suelo. Siempre son necesarias aplicaciones de nitrógeno. No depende del pH.