FUNDESYRAM
Manejo de Suelo y Agua

Captación y aprovechamiento del agua de lluvia.

Autor/a de la tecnología
Desarrollo de Agua y Suelo RLCA/FAO
Institución que la publica
Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación. · Santiago, Chile
Síntesis elaborada por
FAO para América Latina y El Caribe.
Código de ficha
100286
En las zonas áridas y semiáridas, las lluvias son escasas y de frecuencia irregular. Las lluvias intensas, que se producen particularmente en zonas tropicales, ocasionan grandes escorrentías eventuales que causan inundaciones y erosión sobre las tierras casi desprovistas de vegetación que atenúe estos efectos. Las recientes sequías ocurridas en diversas partes del mundo han destacado los riesgos para seres humanos y animales en las zonas rurales.

La agricultura bajo riego está limitada en las regiones áridas y semiáridas por la escasa disponibilidad de recursos hídricos y por la factibilidad económica de la sobras, muchas veces costosas. En América Latina y el Caribe, sólo el 10% de la agricultura cuenta con sistemas de riego. Los sistemas de captación de lluvia son útiles, por lo tanto, para las mayores extensiones agrícolas, ganaderas y forestales de las regiones áridas y semiáridas de la Región.

La circunstancia de que las prácticas y obras de captación de agua de lluvia sean poco costosas, las hace asequibles a los productores rurales de bajos ingresos que predominan en la agricultura de secano de las zonas semiáridas de la Región. Por ese motivo el aumento de rendimientos que pueden generar estas prácticas, debe considerarse no sólo como un medio realista y práctico para obtener el aumento de producción, sino también para lograr el alivio de la pobreza de los productores rurales de esas zonas.

A pesar de estas ventajas, las técnicas de captación de lluvia están poco extendidas entre los productores, lo que fundamenta la importancia de estos manuales.

La captación de agua de lluvia es considerada en esta publicación como la recolección o cosecha de la escorrentía superficial para propósitos de producción agropecuaria y forestal. Las prácticas de captación de lluvia además disminuyen el riesgo de erosión al disminuir la escorrentía libre del agua sobre las tierras.
En los últimos años han aparecido varias publicaciones sobre el tema según las cuales tanto los rendimientos como la rentabilidad de la producción pueden mejorarse significativamente con la captación de agua de lluvia. Por lo tanto, la captación de agua de lluvia podría ser una técnica importante para aumentar la producción en las zonas áridas y semiáridas. Sin embargo, muchas de estas publicaciones tratan los aspectos técnicos de la captación de agua sin tratar la importancia de la integración con otras prácticas conservacionistas dentro de los sistemas de producción.
Lamentablemente aún no se dispone de información suficiente (FAO, 1991; FAO, 1987; Banco mundial, 1988), sobre el efecto de la captación de agua sobre el aumento de la producción, sobre la adopción de las técnicas en la región de América Latina y el Caribe ni de otras regiones, ni tampoco del monitoreo de las obras en largo plazo.
La mayoría de los escritos sobre la captación de agua describen experiencias del Medio Oriente, Australia, África del Norte, India y el norte de México, sur este de EE.UU.

Recientemente han aparecido más publicaciones sobre experiencias en África (Sub-Sahara y del Sur) y sobre América Latina. Estas publicaciones describen algunas experiencias en México, Brasil y (en menor cantidad) en los Andes; pero, aún no hay publicaciones sistemáticas sobre este tema.

Las publicaciones más importantes en que se trata la captación de agua de lluvia en una manera sistemática son (FAO, 1991; FAO, 1987; FAO, 1990; Banco Mundial, 1988; UNEP, 1979 y Anaya M., 1994). Esta publicación es el segundo manual de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe sobre la captación de agua de lluvia para la producción agropecuaria y forestal. En el primero se trató sobre los principios técnicos de la captación de lluvia y sobre las experiencias comprobadas en África y Asia. En el segundo se enfoca las experiencias comprobadas de América Latina.