Cama orgánica protegida
- Autor/a de la tecnología
- Silvina Filisetti, Silvia Ryan.
- Institución que la publica
- SAGPyA · Argentina
- Documento fuente
- Cama orgánica protegida · 1 pág.
- Síntesis elaborada por
- Raúl Ángel Gavidia, FUNDESYRAM
- Código de ficha
- 100001
La cama orgánica protegida permite la producción de hortalizas de hoja, raíz y tallo en lugares donde la rigurosidad del clima impide que estas prosperen a cielo abierto en otoño, invierno y gran parte de la primavera. La cama orgánica propiamente dicha se prepara cavando un pozo de forma rectangular, que cuyo eje coincida con la orientación este-oeste, que puede variar entre 4 y 12 m2, de aproximadamente 30 cm de profundidad. El fondo del pozo se airea con un barreno, procurando no mezclar el suelo. Se rellenan los 20 cm inferiores con paja y hierbas mezcladas con abono de origen animal, sin apisonar, de forma que quede aireada. Los 10 cm superiores se rellenan con la tierra previamente extraída, en lo posible mejorada con abono. La protección se logra construyendo un muro perimetral cuya pared sur debe ser un tercio más alta que la orientada al norte. En algunos casos es conveniente asentar los muros en un cimiento de piedra y barro. Según la necesidad, puede ser preciso rodear la estructura con canales de drenaje. Finalmente se coloca una cubierta de protección conformada por una serie de bastidores, de acuerdo al tamaño de la cama, construidos con marcos de madera o caña recubiertos con nylon de 250-300 micrones.
Diariamente se levantan todos o parte de los bastidores en las horas de mayor temperatura, con el objetivo de airear el recinto, permitir la realización de las labores culturales y procurar que la temperatura no se eleve por sobre valores apropiados para el cultivo. Durante las horas de la noche, cuando la temperatura baja, la cama se mantiene cerrada para conservar el calor acumulado durante las horas de mayor insolación. En los días nublados, con bajas temperaturas, no se retiran los bastidores.
Contexto de uso
Actualmente utilizan esta tecnología entre 5 y 10 pequeños productores de la Pampa de Achala, en las Sierras Grandes, provincia de Córdoba, que participan de un proyecto de investigación aplicada cuyo objetivo es evaluar el desempeño de esta propuesta tecnológica.
Se trata de productores diversificados, con fuerte componente de autoconsumo, cuyo ingreso principal proviene de la elaboración de artesanías en cuero y lana y la producción de ganado menor. Son productores de subsistencia con baja monetarización de sus economías. En términos generales, el comercio se da mediante el trueque. Estos productores poseen entre 90 y 250 ha bajo la forma de sucesión indivisa, sin límites definidos. La distancia hasta los centros poblados más cercanos es de 40 km, como mínimo, por caminos que están en muy mal estado de mantenimiento o que en gran parte son senderos de montaña intransitables con vehículos.
Desde el punto de vista biogeográfico, la Pampa de Achala es una meseta ondulada, entre 1.800 y 2.200 msnm, cubierta por pastizales naturales y con una alta proporción de afloramientos rocosos. El clima es templado frío, con una temperatura media anual de 8 ºC, mínimas absolutas de hasta -15 ºC y heladas durante todo el año. Los suelos son poco profundos, faltos de estructura y en general con pendientes de 7 a 15%.
Desempeño
El desempeño de la tecnología es muy bueno, ya que les ha permitido a estas familias la obtención de verduras de alta calidad durante gran parte del año y a un bajo costo. A esto se suma la mayor practicidad de manejo y mejores resultados productivos obtenidos –menor incidencia de plagas, plantas más vigorosas, entre otros aspectos–, comparativamente con otros sistemas de protección de cultivos como lo es, por ejemplo, el macrotúnel.
Hasta la incorporación de esta tecnología, estas familias consumían escasa cantidad de verduras dado el alto costo que tenía para ellas y las dificultades que implica su situación de relativo aislamiento.
Resultados esperados
Se espera que las familias incorporen esta tecnología y así puedan contar con una oferta de hortalizas de buena calidad y en cantidad suficiente, para satisfacer sus necesidades nutricionales a bajo costo y en forma permanente. La producción de verduras evita el costo que originaría su compra, mejora la dieta, evita problemas nutricionales y de salud general y permite el aprovechamiento de saldos no aprovechados en la alimentación de los animales de granja. De esta forma la técnica logra un impacto social positivo. Esta tecnología no produce la tecnología impacto ambiental negativo alguno.
Adaptación
Esta tecnología es fácilmente adaptable a diferentes situaciones agroecológicas, dado que para la construcción de los muros pueden utilizarse diferentes materiales de fácil obtención en la zona. En zonas donde no existan fuertes vientos, es posible reemplazar los bastidores por cubiertas flexibles que pueden ser enrolladas sobre uno de sus extremos. Desde el punto de vista productivo, la cama orgánica puede destinarse, en carácter de almácigo, a la producción de plantines de aquellas especies que por su tamaño y/o estructura no puedan desarrollarse dentro de ella, como por ejemplo, tomate, pimiento, berenjena, maíz, etc.
Institución
Esta tecnología está adaptada sobre la base elaborada por la ONG Servicios Múltiples de Tecnologías Apropiadas (SEMTA), de la República de Bolivia. La institución responsable es la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC), y la directora del proyecto de investigación aplicada de PROINDER, que dio origen a esta ficha tecnológica, es la Ing. Silvia Ryan. La difusión de la tecnología se hace a través de capacitaciones técnicas grupales.

