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Tecnologías Apropiadas

Cálculo práctico de la cantidad de materia orgánica a aportar a un suelo.

Autor/a de la tecnología
Agrología
Institución que la publica
Agrología
Código de ficha
500629

Descripción de la tecnología: Cálculo práctico de la cantidad de materia orgánica a aportar a un suelo.

Calcular la cantidad de materia orgánica que debemos aportar a nuestros cultivos es una cuestión que empezamos a barajar especialmente a partir de estas fechas y que vamos a intentar resolver en este artículo.

A pesar de las recomendaciones que se dan, la materia orgánica hoy en día está infravalorada por parte de algunos agricultores, que no saben que este elemento constituye la verdadera fertilidad del suelo, ya que además de mejorar las propiedades del mismo, aumenta la despensa de alimentos del suelo, haciendo que este pueda retener más nutrientes.

Un buen plan de abonado no debe obviar un conveniente aporte orgánico, si no, la fertilización posterior a base de abonos minerales, no va a tener la eficacia esperada en términos de rendimiento de cultivo.
Cuando incorporamos al suelo un abono orgánico del tipo que sea, este se descompone gracias al conjunto de seres vivos que habitan el suelo (lombrices, bacterias, insectos, etc.). El residuo formado a partir del metabolismo de estos, junto con sus propios cuerpos y restos vegetales que puedan haber en el suelo, forman el humus, proceso conocido como humificación.

El humus como tal, no puede ser absorbido por la planta. Antes de ello, y de forma muy lenta (1-3% anual), el humus se va transformado en elementos minerales, ahora sí asimilables por el vegetal.
Este proceso se denomina mineralización y explica el hecho de que un buen aporte de materia orgánica al principio del ciclo de cultivo asegure una excelente fertilización al ir liberando al suelo los nutrientes de forma continuada.

Como la materia orgánica tiene que pasar por todos estos procesos antes de estar disponible para la planta, el aporte se realiza unos meses antes de que el cultivo entre en vegetación, siendo muy común realizar esta práctica durante el invierno en cultivos leñosos.

En cualquier finca comercial que se precie, los cálculos de abonado no se hacen a ojímetro, sino que se parte de un análisis de suelo previo, que nos va a indicar la cantidad de elementos a aportar en nuestro plan de abonado, en este caso, materia orgánica.

El resultado del análisis de nuestro cliente nos da un contenido en materia orgánica del 0,8%, un nivel bastante bajo. La finca se llevaba años abonando por la vía rápida, únicamente a base de sacos de fertilizante mineral, con incorporación directa al terreno. Este hecho unido a un laboreo excesivo del terreno, que oxigena el suelo y aumenta la tasa de mineralización de la poca materia orgánica que pueda existir, explica el motivo del empobrecimiento del suelo.

Nuestro objetivo va a ser conseguir aumentar los niveles de materia orgánica hasta el 1,2%, un nivel aceptable de forma general para la mayoría de cultivos. Adelantamos que va a haber que agregar mucha materia orgánica, por lo que tal vez tengamos que hacer los aportes en varias veces.

La mayor parte de las raíces de nuestro cultivo se encuentran en los primeros 20 cm (existen tablas al respecto para cada especie), de manera que desde la superficie hasta los 20 cm de profundidad deberá haber un contenido del 1,2% de materia orgánica.

Nos decantamos por emplear como fuente de materia orgánica, estiércol, y para calcular la cantidad de este a aportar, a partir de ahora materia fresca (MF), aplicaremos la siguiente fórmula que vamos a ir explicando: