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Tecnologías Apropiadas

Biología de las Moscas de los Frutos

Autor/a de la tecnología
monografias.com
Institución que la publica
monografias.com
Código de ficha
500494

Descripción de la tecnología: Biología de las moscas de los frutos
Hay una cantidad de variables que intervienen en el desarrollo de los tefrítidos y de patrones de comportamiento, como respuesta a los estímulos del ambiente. El ciclo de vida de las moscas de los frutos depende directamente de factores como temperatura, humedad, sustratos de ovipostura y de pupación.
Se trata de organismos muy dinámicos con un extraordinario poder de adaptación, que han encontrado en los cultivos comerciales y en los hospederos silvestres, las condiciones óptimas para su desarrollo y multiplicación.
De acuerdo a las características del medio, se desplazan entre hospederos (planta con frutos en los que pueden completar su ciclo biológico), entonces en las latitudes tropicales pueden registrarse 10 ó más generaciones/año, manteniendo altísimos niveles poblacionales. Cuando un hospedero primario (preferido) desaparece, migran a otro (secundario) con el fin de completar una nueva generación.
Se aprecia la predilección de ciertos frutos por diferentes especies de tefrítidos, con óptimo desarrollo en ellos, por ejemplo:
Mosca de la naranja: Anastrepha ludens
Mosca de la ciruela: A. obliqua
Mosca de los zapotes: A. serpentina
Mosca de la guayaba: A. striata
Mosca de la manzana: Rhagoletis pomonella
Mosca de la cereza: R. cerasi
Mosca de la papaya: Toxotripana curvicauda
Mosca del melón: Bactrocera cucurbitae
Mosca de las aceitunas: B. oleae.
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(Fotos USDA)
Las moscas de los frutos son básicamente frugívoras (comedoras de frutas) y gran parte de su ciclo lo pasan en estado de larva, etapa en la causan los mayores daños.
Estos insectos alteran la fruta desde la puesta de huevos, continuando con el desarrollo de las larvas en su interior. En algunos productos (como cítricos) inicialmente puede no observarse los signos clásicos de frutos larvados, pero sus tejidos han perdido consistencia y al presionarlos con los dedos sale líquido a través de la cáscara. En otros frutos (pera) pueden apreciarse puntos oscuros y depresiones, que se corresponden con los sitios en los que las hembras introdujeron su órgano ovipositor.
Los insectos adultos permanecen mucho tiempo en el envés de las hojas y otras partes de los árboles, ya sea en la parte baja, media o alta. En ellos reposan, copulan, alimentan, se protegen del sol, la lluvia, el viento y de sus enemigos naturales.
Cada una de las especies de moscas de los frutos presenta características propias, aunque los mecanismos elementales son los mismos.
La actividad sexual se cumple marcadamente durante el día: Ceratitis capitata por la mañana y Anastrepha spp en la tarde.
Los períodos no utilizados para expresarse sexualmente los emplean para alimentarse, ovipositar o reposar (en este último caso, también con temperaturas extremas, cuando llueve o por las noches).
Otra característica de las moscas de los frutos es su alta capacidad de dispersión por corrientes de aire. Cuando las condiciones son desfavorables (falta de hospederos, sequías, etc.) se elevan y son arrastradas por las corrientes de aire, franqueando barreras geográficas e invadiendo otros territorios.
Por vuelo propio, las moscas de los frutos pueden recorrer varios kilómetros para obtener alimentos y agua. Esas distancias son muy discutidas y la bibliografía no es coincidente, aunque hemos comprobado que cuando disponen de abundantes hospederos, alimento, refugio y agua, el insecto se queda en la zona o hasta en el mismo árbol.
Se muestran inactivas por la noche, cuando llueve o con vientos intensos. Sus movimientos aumentan los días cálidos y secos, después de una noche sin rocío, en la búsqueda de hospederos, de sustancias azucaradas, proteínas, vitaminas y agua.
Cuando los hospederos cultivados se agotan o desaparecen, estos insectos migran hacia un hospedero silvestre, por el que siempre tienen un grado de preferencia mayor, principalmente cuando esas especies vegetales son autóctonas.
Según lo expresado, las moscas de los frutos pueden ser "incursoras" y "disidentes". Las primeras desarrollan su vida en áreas marginales (hospederos silvestres) e infestarán los cultivos, mientras que las restantes se mueven dentro del área comercial.
No son atraídos por frutos resinosos, con látex, alta acidez o elevado contenido de terpenos; los restantes frutos son atacados cuando comienzan a madurar.
Un ejemplo interesante de comportamiento es el de la mosca de la papaya Toxotripana curvicauda, quien desarrolló un mimetismo asemejándose a una avispa, para protegerse de sus enemigos naturales. También ha reducido el tiempo que le demanda la ovipostura, entonces llegan al hospedero, cumplen su función y se alejan a un sitio mas seguro.
Este fenómeno ha servido para implementar un manejo particular de estas poblaciones insectiles. Se pueden sembrar 1 ó 2 hileras de papaya u otros hospederos preferidos por Toxotripana a unos 40 metros del lote comercial, así, estas moscas llegan a tales árboles, consumar su hábito y luego se alejan sin introducirse en el lote comercial. También se puede colocar en estas "hileras trampa" algún insecticida/cebo localizado, obteniéndose una eficiencia muy alta en su control.

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