Bancos forrajeros o Bancos de proteína
- Autor/a de la tecnología
- Dra. Marcia Mendieta López, Ing. M. Sc. Lester Raúl Rocha Molina
- Institución que la publica
- Universidad Nacional Agraria · Nicaragua
- Documento fuente
- Ver documento original · 74-75 pág.
- Código de ficha
- 400295
Un banco de proteína o banco de forraje, es una plantación forestal cuyo objetivo principal es la obtención de forraje para la suplementación animal, suministrada como forraje de corte o permitiendo el ingreso de los animales a la plantación. Las especies arbóreas utilizadas en este sistema deben de ser de valor forrajero comprobado. Algunas especies que son utilizadas en este sistema son: Gliricidia sepium, Guazuma ulmifolia, Leucaena leucocephala, entre otras.

Aspectos fundamentales del manejo del sistema
La característica más sobresaliente en estos sistemas es la presencia de animales y del forraje necesario para su alimentación; el componente animal introduce un tipo de interacción que afecta las prácticas básicas de manejo. Los principios generales de manejo se refieren a los dos objetivos de estos sistemas: la producción animal y la obtención de productos arbóreos.
Discutiremos algunos principios básicos para el manejo con respecto a la producción animal. En muchos ambientes tropicales, especialmente en zonas húmedas, el ganado se coloca en áreas de bosque recién cortado o aclarado para este fin, donde crecen pastos y otras especies naturales de poca calidad nutritiva. La digestibilidad, el contenido calórico, el porcentaje de materia seca y de proteína cruda, son algunos parámetros comunes de la calidad del forraje.
La disponibilidad y características nutricionales del forraje varían a lo largo del año, de modo que puede ser necesario suplementar la alimentación. Si estos se hacen con concentrados, se debe prever su disponibilidad y sobre todo su costo. La tendencia actual consiste en sustituir concentrados por forrajeras de alta calidad (leguminosas arbóreas o herbáceas).
Una herramienta básica de manejo de la producción animal es la carga (número de unidades animales) por hectárea, que depende de la producción de pastos y del tipo de animales. Otro aspecto importante es el manejo de la rotación de los potreros (pastoreo continuo en sistemas relativamente extensivos o rotaciones más rápidas con mayores densidades) y la manera en que éste influye sobre la producción animal. Esta es evaluada con respecto a aumento de peso, producción de leche por animal y aspectos reproductivos, tales como número de servicios por concepción e intervalo entre partos, sobre todo como reflejo de la calidad de la dieta o de la disponibilidad del forraje.
Las técnicas de manejo de estos sistemas están dirigidas a la conservación de la capacidad productiva de los suelos. La carga excesiva y el pisoteo pueden originar problemas de compactación que son muy difíciles de solucionar; los hábitos de los animales (preferencia de sombra, hábitos de pastoreo) influyen sobre el pisoteo. En lo posible, se debe evitar colocar animales en terrenos con pendientes, pues aumentan los peligros de erosión. Una alternativa de manejo es introducir una rotación con cultivos anuales para mejorar el suelo.
Cuando se desea obtener productos arbóreos, es preciso tener en cuenta la función de los animales en el desmalezado. Los animales, además, pueden dañar los árboles; ello depende de la especie, tamaño y carga animal, así como de la disponibilidad de otras fuentes de alimentación, de la especie y edad de los árboles. En cuanto a la densidad adecuada de árboles como mínimo ésta debe permitir el desarrollo apropiado de las pasturas, al menos durante la mitad del turno. Por otra parte, cuando la densidad es muy baja la copa se puede volver quebradiza (como sucede con Eucalyptus). Por otro lado, en general la tasa de crecimiento en volumen de los árboles se acelera cuando la densidad es baja.