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Manejo de Cultivos

Aportes de los ingredientes del bocashi

Autor/a de la tecnología
Anacafe
Institución que la publica
Anacafe
Código de ficha
301564

Descripción de la tecnología: Aportes de los ingredientes del bocashi

Carbón: Mejora las características físicas del suelo con ventilación, absorción de humedad y de calor (energía). Su alto grado de porosidad beneficia la actividad macro y microbiana de la tierra; al mismo tiempo, funciona como esponja sólida, es decir, que retiene, fija y libera gradualmente nutrientes útiles para las plantas, disminuyendo la pérdida y el lavado de los mismos en el suelo.

La uniformidad de las partículas influenciará sobre la buena calidad del abono que se utilizará en el campo. Se recomienda que las partículas o pedazos del carbón no sean grandes, las medidas de media a una pulgada de largo y grosor son ideales.

Gallinaza: es la principal fuente de nitrógeno en la elaboración de los abonos fermentados, como también de fósforo, potasio, calcio, magnesio, hierro, manganeso, zinc, cobre y boro. Dependiendo de su origen, su grado de concentración puede variar y, así, contribuir con otros elementos.
Algunos productores han experimentado con éxito la utilización de otros estiércoles como el ovino, equino, cedaza y otras aves de corral.

Cascarilla de café pergamino o de arroz: mejora las características físicas del suelo y de los abonos orgánicos, facilitando la ventilación, absorción de la humedad y filtración de nutrientes. Beneficia la actividad macro y microbiológica de la tierra, al mismo tiempo que estimula el desarrollo uniforme y abundante del sistema radicular de las plantas. Es una fuente rica en sílice, lo que favorece la resistencia de los vegetales a insectos y microorganismos. Con el transcurso del tiempo se transforma en humus. Como cascarilla carbonizada aporta fósforo, potasio, calcio, entre otros. Si no hay cascarilla de café se pueden utilizar rastrojos de gramíneas y, en algunos casos, los fragmentos pequeños de madera.

Melaza de caña de azúcar o panela picada: es la principal fuente de energía para la fermentación de los abonos orgánicos, favoreciendo la multiplicación de poblaciones de microorganismos y su actividad en la descomposición de los materiales. Contiene potasio, calcio, magnesio y micronutrientes como el boro.
Para hacer una aplicación homogénea de la melaza se recomienda diluirla en una parte del volumen de agua que se utilizará al inicio para la preparación de los materiales.

Inóculo microbiológico: la levadura, tierra virgen o "bocashi", son las principales fuentes de inóculo microbiológico para la fermentación de los abonos. En las primeras experiencias se utilizó con éxito la levadura que se emplea para hacer el pan, también se usó la tierra virgen o una mezcla de éstos. Posteriormente, se aplicó abono "bocashi", debidamente fermentado, acompañado con una parte de levadura.

Tierra común: puede utilizarse hasta la tercera parte del volumen total del abono a fabricar. Contribuye a la granulación física y homogénea del compuesto, la distribución de la humedad y el desarrollo de la actividad microbiológica. Dependiendo de su origen y de su tipo de arcilla, aporta otras ventajas físicas y químicas.
Carbonato de calcio y magnesio o cal dolomítica: su principal función es regular la acidez que se genera en el proceso, además de aportar calcio y magnesio.