FUNDESYRAM
Manejo Pecuario

Alimentación del vacuno criollo

Autor/a de la tecnología
ITACAB
Institución que la publica
Centro de Recursos para la Transferencia Tecnológica ITACAB · Lima, Perú,
Código de ficha
400159

Objetivo:
Conocer y aplicar las técnicas para la alimentación eficiente del ganado vacuno criollo en condiciones del pequeño productor individual o de comunidades indígenas, con el fin de potenciar la producción de carne y leche y, mejorar los estándares de esta crianza.

Principio:
Existente técnicas conocidas pero poco aplicadas que permiten alimentar, en forma conveniente un pequeño hato de vacunos criollos, con lo que se consigue mejores estándares de salud, producción y productividad compatibles con un pequeño negocio competitivo y sostenible.

Descripción General:
Normalmente se alimenta al ganado criollo con pastos naturales, pastos cultivados, rastrojos de cosecha, etc. Es preferible proveer forrajes tiernos en una combinación de 70 % de energía (gramíneas nativas o cultivadas, rastrojos de maíz, trigo, cebada, avena, etc.) y 30 % de leguminosas (alfalfa, kudzu, tréboles, pisonay, matarratón, leucaena, rastrojos de frijoles, arveja, etc.). También se puede dar al ganado criollo tubérculos, raíces o frutos no usados en alimentación o venta como: plátano, yuca, betarraga, nabo, papa, camote, etc, convenientemente picados o molidos. En este caso se trata de alimentos energéticos que requieren complementarse con proteína y sales.

El agua limpia y abundante es necesaria así como la sal (cloruro de sodio) y suplemento de vitaminas y minerales de uso ganadero, en especial para las vacas en producción de leche y gestación.
Un bloque nutricional se prepara mezclando: 5 kg de melaza, 1 kg de urea, 700 gr de gallinaza, 300 gr de sal común, 2 kg de paja de cereales picada finamente, 1 kg de cal y 50 gr de suplemento vitamínico mineral. El bloque para lamer suple las deficiencias vitamínico-minerales de los pastos pobres.
En zonas secas con estiajes de 5 a 7 meses (o sin lluvias) se recomienda conservar forrajes en forma de heno o ensilado por dos motivos: En estiaje escasea el forraje y el que hay es de muy mala calidad, lo que impide una producción sostenible; por otro lado, es la época de helada y bajas temperaturas (entre los 2,700 y 5,200 msnm) temporada de mayor demanda de energía.
Para elaborar heno se corta el pasto y se seca 2 a 3 días soleados en el piso o en cordeles y cercas luego se forman pacas de aproximadamente 30 kilos amarradas con alambre negro. También se almacena en heniles construidos con piso empedrado (3 m de diámetro) a 15 cm sobre el nivel del suelo y un palo central de 2 a 3 m de alto; el pasto seco de coloca y apisona alrededor del palo formando un cono; también se hacen camas de piedra sobre el que se coloca el heno enfardado y cubierto de plástico.

El ensilaje se prepara en una zanja de 2 m de base y 3 m de abertura superior, 1.5 m de profundidad y el largo necesario.
Ej: (2 m + 3 m)/2 x 1.5 m alto x 3 m largo= 11.25 m3 = 6.75 tm
El pasto picado se coloca al fondo y se apisona cada 20 cm con un cilindro (barril) lleno de agua agregando una pequeña cantidad de sal común por cada capa hasta llenar el silo y sellarlo con paja y tierra. A pequeña escala se hace ensilaje en bolsas de plástico de 5 a 10 kg de pasto verde picado, cuidando de apisonar bien sin romper la bolsa, luego de meter en otra pero de cabeza, se vuelve a apisonar y se repite con una tercera bolsa. Así se logra una compactación que elimina el oxígeno y permite un acidificación que transforma el pasto en silaje.
Los vacunos consumen hasta el 10 % de su peso vivo/ día de forraje verde, que se puede complementar con 3 a 5 kilos de heno o 5 a 8 kg / día de ensilaje.

Capacidad:
20 ha. de pastos naturales bien manejados puede mantener un hato de 4 a 6 unidades bovinos. Si son pastos cultivados mejorados se puede duplicar esta carga.

Ventajas:
El ganado criollo tiene una adaptación al medio campesino logrado a través de una selección natural de más de 400 años; esto le da rusticidad y resistencia a condiciones difíciles.
Esta crianza es un medio de capitalización de las familias campesinas, además de proveer alimentos de alto valor proteico (carne, leche, queso).
Escasa inversión en insumos externos.

Desventajas:

  • Bajo nivel productivo y reproductivo.
  • Necesidad de cambio de costumbres de crianza tradicional.

Condiciones de uso de la tecnología:
En condiciones de pastoreo libre prever rotación de pastos para garantizar provisión todo el año. En caso de pastos cultivados y cercados calcular el consumo semanal del hato para dimensionar los potreros ya sea para pastoreo rotativo o corte.