FUNDESYRAM
Manejo de Cultivos

Algunos ejemplos y características de sistemas agrí¬colas tradicionales adaptados a condiciones de cam¬bio ambientales a través de los siglos

Autor/a de la tecnología
José Mª Egea Botánica Facultad de Biología Universidad de Murcia Campus de Espinardo 30100. Murcia; Julio C. Tello Producción Vegetal Escuela Técnica Superior Universidad de Almería La Cañada de San Urbano 04120. Almería; Miguel Ángel Altieri Dpto. de Control Biológico Universidad de Berkeley California.
Institución que la publica
Universidad de Murcia · España
Documento fuente
Agroecología, volumen 3, Año 2008 · 13-14-15 pág.
Código de ficha
300594

Descripción de la Tecnología:

Objetivo: Dar a conocer ejemplos sobre sistemas agrícolas adaptados a los cambios del ambiente a través del tiempo.

Agricultura de camellones

1. Chinampas de México
La agricultura en camellones es un sistema de pro­ducción de alimento antiguo usado extensivamente por los aztecas en el valle de México pero también en­contrado en China, Tailandia, y otras áreas para explotar áreas permanentemente inundadas o pantanos que bordean lagos. Llamadas chinampas en la región Azte­ca, consisten en "islas" o plataformas elevadas (desde 2,5 a 10 metros de ancho y hasta 100 metros de largo) que fueron construidas con fango raspado de los pantanos circundantes o lagos bajos. Los aztecas construyeron sus plataformas a una altura de 0,5 a 0,7 metros sobre el nivel del agua y reforzaron los lados con los postes entretejidos con ramas y árboles plantados a lo largo de los bordes (Armillas 1971).
El suelo de las plataformas se enriquece constante­mente con la materia orgánica producida por plantas acuáticas abundantes, así como con sedimentos y depó­sitos de materia del fondo de los reservorios. Una fuen­te importante de materia orgánica hoy es el jacinto de agua (Eichornia crassipes), capaz de producir hasta 900 kilogramos por hectárea de materia seca diariamente. Complementado con cantidades relativamente peque­ñas de abono animal, los chinampas son en esencia au­tosuficientes. Los animales, tales como cerdos, pollos, y patos, se mantienen en corrales pequeños y se alimentan de los excedentes o residuos producidos por los cultivos de las chinampas. Su abono se incorpora nuevamente en las plataformas (Gliessman et al. 1981). En los chinampas, los agricultores privilegian la producción de cultivos ali­menticios básicos así como también la producción de vegetales. Esto incluye el policultivo tradicional de maíz/ haba/calabaza, yuca/maíz/haba/pimientos/amaranto, los árboles frutales asociados con varios cultivos de cobertu­ra, arbustos, o vides. Los agricultores también estimulan el crecimiento de peces en los cursos del agua.
Los altos niveles de productividad que caracterizan las chinampas son el resultado de varios factores. Prime­ro, la cosecha es casi continua, en general se producen 3 a 4 cosechas cada año. Uno de los mecanismos princi­pales por los cuales esta intensidad se mantiene son los semilleros, en los cuales germinan plantas jóvenes antes de que se cosechen los cultivos más viejos. En segundo lugar, el chinampero mantiene un alto nivel de fertilidad del suelo a pesar de la cosecha continua de cultivos, al proveer a las chinampas con altas cantidades de fertili­zantes orgánicos. Los lagos en sí mismos sirven como un reservorio gigantes para captura de nutrientes. Las plantas acuáticas funcionan como concentradores de nutrientes, absorbiendo nutrientes que se encuentran en baja concentración en el agua y que almacenan en sus tejidos. El uso de estas plantas junto con los cana­les de fango y agua fangosa (para el riego) asegura una fuente adecuada de nutrientes siempre disponible para los cultivos en crecimiento. Tercero, el agua abunda para el crecimiento de los cultivos. La estrechez de las chi­nampas es una característica del diseño que asegura de que el agua de los canales infiltra la chinampa, dando lugar a una zona de humedad al alcance de las raíces de los cultivos. Aunque durante la estación seca los ni­veles del lago caen por debajo de la zona de las raíces, la estrechez de la chinampa permite que el chinampero irrigue desde una canoa. Cuarto, hay especial cuidado a cada planta en la chinampa. Tal agricultura cuidadosa facilita altos rendimientos (Gliessman et al. 1981).

2. Waru-Warus de Titicaca
Los investigadores han descubierto remanentes de más de 170.000 has de "campos surcados" en Surinam, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, y Bolivia (Denevan 1995). Muchos de estos sistemas al parecer consistían en campos elevados construidos sobre tierras de inun­dación estacional en sabanas y laderas de montaña. En Perú, muchos investigadores han estudiado tales tecnologías pre-colombinas en busca de soluciones a los problemas contemporáneos, tal como las heladas tan frecuentes en agricultura de altitudes elevadas. Un ejemplo fascinante es el renacimiento de un sistema in­genioso de campos elevados que evolucionaron en alti­planicies de los Andes peruanos hace aproximadamen­te 3.000 años. Según evidencia arqueológica aquellas plataformas o Waru-Warus, rodeadas de zanjas llenas de agua, podían producir cosechas abundantes, a pesar de inundaciones, sequías, y heladas comunes en altitudes de casi 4000 m (Erickson y Chandler 1989).

La combinación de camas elevadas y canales ha de­mostrado tener efectos importantes en la regulación de la temperatura, prolongando la estación de crecimien­to y llevando a una productividad más alta en el Waru- Warus comparado con suelos normales químicamente fertilizados de la pampa. En el distrito de Huatta, campos elevados reconstruidos produjeron cosechas impresio­nantes, exhibiendo una producción sostenida de papa de 8-14 toneladas/ha/año, contrastando favorablemen­te con las producciones medias de papa de la puna de 1-4 toneladas/ha/año. En Camjata los campos de papa alcanzaron 13 toneladas/ha/año en Waru-Warus. Se es­tima que la construcción inicial, reconstruyendo cada 10 años, mas el manejo anual de siembra, desyerbe, cose­cha y mantenimiento de los campos elevados requiere 270 personas-día/ha/año.

3. Agricultura de montaña en los Andes
El impacto del ambiente complejo en la economía Andina ha dado lugar a arreglos verticales de estable­cimientos humanos y sistemas agrícolas. El patrón de verticalidad deriva de diferencias climáticas y bióticas relacionadas con la localización geográfica y altitudinal. La adaptación cultural más importante a estos contras­tes ambientales ha sido el sistema de subsistencia: cul­tivos, animales, y tecnologías agropastoriles diseñadas para proveer una dieta adecuada con recursos locales mientras que evitaban la erosión del suelo (Gade 1999).

La evolución de la tecnología agraria en los Andes centrales ha producido un conocimiento muy sofistica­do sobre el uso del ambiente andino. La aplicación de este conocimiento resulto en la división del ambiente andino en franjas agroclimáticas dispuestos de acuerdo a la altitud, cada una caracterizada por prácticas especí­ficas de rotación del campo y cultivos, terrazas y siste­mas de irrigación, y la selección de animales, cultivos, y variedades (Brush et al. 1981). Cerca de 34 cultivos dife­rentes (maíz, quinoa, Amaranthus caudatus, legumbres, habas, lupino, habas, lima), tubérculos (especies de papa, yuca, arracacha, etc.), frutas, condimentos, y vegetales son cultivados. Los cultivos principales son chenopo­dios (Chenopodium quinoa y C. pallidicaule), maíz y pa­pas. Los agricultores individuales pueden cultivar tanto como 50 variedades de papas en sus campos, y hasta 100 variedades locales se pueden encontrar en una sola aldea. El mantenimiento de esta amplia base genética es adaptativa puesto que reduce la amenaza de la pérdida de cultivos debido a plagas y patógenos específicos a variedades particulares de los cultivos (Brush 1982). Los agricultores también manejan una serie de parcelas si­tuadas en diferentes franjas altitudinales para reducir la frecuencia de pérdida, porque si la helada o la sequía golpea una franja, los agricultores siempre pueden co­sechar los cultivos en franjas altitudinales no afectadas.

Los cultivos también se ubican en la montaña de­pendiendo de su adaptación a la altitud, humedad, temperatura, vegetación, tenencia de la tierra, arreglos de cultivo, y tecnología agrícola. Hay una variación regional considerable en los patrones de cultivo de cada franja. Por ejemplo, en las comunidades de Amaru y de Paru- Paru en Cuzco, Perú, pueden distinguirse tres franjas principales (Gade 1975). Los sitios en la franja de maíz tienen pendientes suaves, situadas entre 3.400 y 3.600 metros, y los agricultores practican tres rotaciones al­ternadas cada cuatro años. Las franjas de papa/haba/ cereales se encuentran en sitios con cuestas escarpadas, localizados entre los 3.600 a 3.800 metros. Las papas son intercaladas con cebada, trigo, habas y guisantes. En áreas que dependen de las precipitaciones, las habas y Lupinus mutabilis son los componentes claves de ro­tación. La franja papa amarga-pastura es una franja fría situada sobre los 3.800 metros. Las rotaciones de culti­vos que dependen de la precipitación en esta franja ge­neralmente incluyen la papa/ Oyxalis tuberosa/Ullucus tuberosus y Trapaeolum tuberosum/cebada.