FUNDESYRAM
Manejo de Cultivos

Agroecología y manejo de plagas

Autor/a de la tecnología
José Mª Egea Botánica Facultad de Biología Universidad de Murcia Campus de Espinardo 30100. Murcia; Julio C. Tello Producción Vegetal Escuela Técnica Superior Universidad de Almería La Cañada de San Urbano 04120. Almería; Miguel Ángel Altieri Dpto. de Control Biológico Universidad de Berkeley California.
Institución que la publica
Universidad de Murcia · España
Documento fuente
Agroecología, volumen 5, Año 2010 · 8-9 pág.
Código de ficha
300593

Descripción de la Tecnología:

Objetivo: incrementar nuestro rendimiento manejando ecológicamente nuestros cultivos, y llenando nuestro planeta de nuevas tecnologías que si valen la pena seguir en adopción.

Descripción General:
Una manera de seguir avanzando en el enfoque del manejo de los ecosistemas y en el Manejo Integrado de Plagas (MIP) es a través de la comprensión de que la salud de los cultivos y los rendimientos sostenibles de los agroecosistemas se derivan de un equilibrio adecuado entre los cultivos, suelos, nutrientes, luz solar, humedad, y los organismos existentes. Un agroecosistema es productivo y saludable cuando el balance ecológico prevalece y cuando las plantas siguen siendo resilientes, es decir son capaces de tolerar el estrés y la adversidad.

Perturbaciones ocasionales se pueden superar con agroecosistemas vigorosos, que son adaptables, y lo suficientemente diversos como para recuperarse una vez que el estrés ha pasado (Altieri y Rosset 1996). Si la causa de la enfermedad, de las plagas, de la degradación del suelo, etc. se entiende como un desequilibrio, entonces el objetivo del tratamiento agroecológico es recuperar el equilibrio, poniendo en marcha la tendencia natural del agroecosistema a la reparación en sí. Esta tendencia se conoce en la ecología como homeostasis, el mantenimiento de las funciones internas del sistema y el los mecanismos de defensa para compensar los factores de estrés externos. Pero para alcanzar y mantener la homeostasis se requiere de un entendimiento profundo de la naturaleza de los agroecosistemas y de los principios por los cuales ellos funcionan. Afortunadamente, hay un nuevo enfoque científico integrador que permite esa comprensión. La agroecología proporciona principios ecológicos básicos sobre cómo estudiar, diseñar y manejar los agroecosistemas que son productivos, duraderos, y que conservan los recursos naturales (Altieri 1995). La agroecología va más allá de una visión unidimensional de los agroecosistemas, su genética, la agronomía, la edafología, etc., para conjugar un entendimiento de los sistemas ecológicos y sociales de los niveles de co-evolución, estructura y función. En lugar de centrarse en un componente particular del agroecosistema, la agroecología enfatiza la interrelación de todos los componentes del agroecosistema y la dinámica compleja de los procesos ecológicos tales como el ciclo de nutrientes y la regulación de las plagas (Gliessman
1999).

Desde una perspectiva de manejo, el objetivo agroecológico es proporcionar un ambiente equilibrado, con rendimientos sostenibles, con una fertilidad del suelo biológicamente mediada y una regulación natural de plagas a través del diseño diversificado de los agroecosistemas y el uso de tecnologías de bajos insumos (Altieri 1994). La estrategia se basa en principios ecológicos que optimizan el reciclaje de nutrientes y la acumulación de materia orgánica, flujos cerrados de energía, conservación de agua y suelo, que conducen a poblaciones de plagas y enemigos naturales equilibrados.
La estrategia aprovecha la complementación que resulta de las diversas combinaciones entre cultivos, árboles y animales en el tiempo y en el espacio (Altieri y Nicholls 1999). Estas combinaciones determinan el establecimiento de una biodiversidad funcional planeada y una biodiversidad asociada que presta servicios ecológicos claves que subsidian los procesos ecológicos que subyacen la salud del agroecosistema. En otras palabras, los conceptos ecológicos son utilizados para favorecer los procesos naturales y las interacciones biológicas que optimizan sinergias, de manera que las fincas diversificadas puedan patrocinar su propia fertilidad, protección de cultivos, y productividad a través de la activación de la biología del suelo, el reciclaje de nutrientes, y el incremento de los artrópodos benéficos y antagonistas.
Basados en estos principios, los agroecólogos involucrados en el manejo de plagas han desarrollado un marco para alcanzar la salud del cultivo mediante la diversificación del agroecosistema y el mejoramiento de la calidad del suelo, pilares fundamentales de la salud del agroecosistema. El objetivo principal es mejorar la inmunidad del agroecosistema (mecanismos de control natural de plagas) y los procesos reguladores (ciclo de nutrientes y regulación de poblaciones) a través de prácticas de manejo y diseños agroecológicos que incrementan la diversidad genética y de especies, la acumulación de materia orgánica y la actividad biológica del suelo (Altieri 1999).
Los agroecosistemas pueden ser manipulados para mejorar la producción, con menos impactos negativos ambientales y sociales y menor dependencia en insumos externos (Altieri 1995). El diseño de estos sistemas se basa sobre la aplicación de los siguientes principios ecológicos (Reinjtes et al. 1992):

1. Mejorar el reciclaje de biomasa y optimizar el balance del flujo de nutrientes.
2. Asegurar las condiciones del suelo favorables para el crecimiento de los cultivos, mediante el manejo de la materia orgánica del suelo y la actividad biológica.
3. Minimizar las pérdidas de suelo y agua, mediante el manejo del microclima, la cosecha de agua y las coberturas del suelo.
4. Promover la diversificación de especies y genética de los agroecosistemas en el tiempo y en el espacio a nivel de finca y paisaje.
5. Mejorar las interacciones biológicas benéficas y las sinergias entre los componentes de la diversidad biológica agrícola, resultando así en la promoción procesos y servicios ecológicos claves.

Estos principios pueden aplicarse por medio de diversas técnicas y estrategias. Cada una de estas tendrá diferentes efectos sobre la productividad, la estabilidad, y la resistencia del sistema agrícola, dependiendo de las oportunidades locales, las limitaciones de recursos, y en la mayoría de los casos del mercado. El objetivo final de diseño agroecológico es integrar los componentes de manera que, se mejore la eficiencia biológica, se conserve la biodiversidad del agroecosistema y se mantenga la productividad y la capacidad de autosuficiencia del sistema agrícola.