FUNDESYRAM
Insumos Orgánicos

Abonos Verdes, Agricultura Ecológica

Autor/a de la tecnología
Antonio Guiberteau Cabarnilla, Juana Labrador Moreno
Institución que la publica
Ministerio De Agricultura Pesca Y Alimentación · Argentina
Código de ficha
200671

Se denominan abonos verdes los cultivos de vegetación rápida que se siegan y entierran en el mismo lugar donde han crecido.
En realidad, los abonos verdes no aportan prácticamente ningún humus al suelo, ya que se trata de materiales poco o nada lignificados, por tanto no son sustitutos ni reemplazan al mantillo, estiércol o restos de cosecha como fuente de humus, pero son un complemento indispensable.

El abono verde está destinado especialmente a incrementar la actividad microbiana del suelo, con lo que se mejora la estructura de éste por los productos intermedios que se forman en el transcurso de su descomposición. Los efectos favorables del abonado verde son muchos:

- Estimulan la actividad biológica del suelo y mejoran su estructura por la acción mecánica de las raíces, por los productos exudados por éstas y por la formación de sustancias pre húmicas al descomponerse.
- Protegen al suelo de la erosión y la desecación.

- Aceleran la mineralización del humus y lo reemplazan por humus joven más activo.
- Enriquecen al suelo en nitrógeno (cuando se trata de leguminosas) y de potasio, que recuperan de zonas profundas (cuando se trata de crucíferas), e impiden la lixiviación de elementos fertilizantes.
- Aseguran una mejor descomposición de las pajas de los cereales, ya que mantienen un medio húmedo y equilibran la relación C/N.

- Limitan el desarrollo de malas hierbas.
- Mejoran la circulación del agua en el suelo al mejorar su estructura y aumentar su porosidad.
Las plantas utilizadas como abonos verdes pertenecen fundamentalmente a las familias de las leguminosas, crucíferas y gramíneas.

Las leguminosas son las más utilizadas por su capacidad de fijar el nitrógeno atmosférico. Las especies más comunes son el habín (Vicia faba), trébol blanco (Trifolium repens), trébol violeta (Trifolium pratense), veza (Vicia villosa y Iticia sativa), guisante forrajero (Pisum sativum) y, en suelos ácidos, el altramuz (Lupinus).
Las crucíferas tienen un rápido desarrollo, lo que permite el cultivo de abono verde cuando se dispone de poco tiempo. Son capaces de utilizar las reservas minerales del suelo mejor que la mayor parte de las plantas y acumular importantes cantidades de ellas en sus partes aéreas, principalmente potasio (en estado verde).

Son plantas pioneras que pueden germinar en suelos pobres, y además acumulan una importante cantidad de materia seca.
Como especies más utilizadas se hallan la mostaza blanca (Sinapsis alba), el nabo forrajero (Brassica napus), la colza forrajera (Brassica campestris) y el rábano forrajero (Raphanus raphanistrum).
Las gramíneas se siembran casi siempre en asociación con las leguminosas, pues permiten obtener una masa de vegetación más importante que las leguminosas solas, quedando así mejor ocupado el terreno. Las especies más utilizadas son los cereales (avena sobre todo) y las forrajeras, como el ray-grass italiano (Lolium multiflorum).

Para elegir un abono verde se tendrán en cuanta los siguientes puntos:
- Las condiciones del suelo y el clima, sembrando especies y variedades más o menos exigentes.
- La duración de la vegetación, eligiendo aquellas especies de ciclo más cortó cuando se dispone de poco tiempo.
- Los riesgos de invasión de malas hierbas, ya que ciertas especies utilizadas como abono verde, como la facelia (Phacelia tanacetifolia) y el alforfón (Fagopyrum esculetum), tienen poder desherbante.
- El lugar que ocupa en la rotación, evitando sembrar como abono verde especies de la misma familia que el cultivo que lo precede o sucede.