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Insumos Orgánicos

Abono orgánico bioveloz de siete días tipo bocashi

Autor/a de la tecnología
Jairo Restrepo Rivera
Código de ficha
200490

Ingredientes:
40 costales sacos de tierra negra bien cribada o tamizada
20 costales o sacos de cascarilla o cisco de café o pulpa seca
20 costales o sacos de gallinaza o estiércol bovino
2 costales o sacos de pulidura o salvado de arroz
4 costales o sacos de carbón bien triturado (cisco de carbón)
20 kilos de harina de hueso
20 kilos de harina de pescado (para zonas costeras)
10 litros de melaza o miel de caña
20 kilos de cal agrícola o ceniza de fogón de leña
25 kilos de harina de rocas, bien molida
Agua suficiente para humedecer la mezcla (prueba del puño).

Preparación:
Seguir las instrucciones para la preparación del abono orgánico fermentado original, tipo bocashi. Esta versión del abono fermentado necesita menos tiempo para su fermentación. Solamente en siete días ya se encuentra listo para ser utilizado. Esta aceleración en su preparación, de cierta forma está asociada al gran contenido diversificado en los ingredientes (proteínas, carbohidratos, minerales y vitaminas, entre otros).

Veinticuatro horas (un día) después de haber mezclado los ingredientes, la fermentación se acelera y la temperatura tiende a subir a valores muy altos, lo cual no es deseable para la calidad del abono. Por lo tanto, lo ideal es voltear la mezcla como mínimo dos veces al día (mañana y tarde) para controlar la temperatura durante los siete días que dura la preparación.

Por otro lado, la altura del montón también debe regularse paralelamente a medida que se controla la temperatura, hasta alcanzar finalmente una capa de aproximadamente 15 a 20 centímetros de altura. Al final de todo el proceso, el abono debe tener un color uniforme de polvo; estar completamente seco y a una temperatura ambiente.

Nota:
Después de que este tipo de bocashi ha fermentado y se encuentra completamente frío, se puede enriquecer con una formulación biológica de 300 a 400 gramos de Trichoderma, principalmente para utilizarlo en el cultivo de hortalizas, especialmente en tomate, pimentón y papa. La semilla o el inoculo del Trichoderma y de otros microorganismos nativos, los podemos conseguir y al mismo tiempo reproducir de una forma muy sencilla, a través del manto o tierra de foresta fermentada, con melaza y salvado de arroz. (Consultar la forma de elaborar este inoculo.